Orígenes tempranos
El apelativo Auxiliadora aparece por primera vez en documentos eclesiásticos del siglo XVI, cuando la Virgen María es invocada como «Auxilium Christianorum» (Ayuda de los Cristianos) en litanias aprobadas por el Papa Clement VIII1. Esta fórmula se consolidó tras la victoria cristiana en la Batalla de Lepanto (1571), cuando los vencedores atribuyeron su éxito a la protección de la Madre de Dios1.
Desarrollo en el siglo XIX
Durante el pontificado de Gregorio XVI, la Virgen es descrita como «potentísima ausiliadora de la Iglesia» y se exhorta a los fieles a recurrir a ella en oración2. En 1940, el Papa Pío XII reiteró la importancia de esta advocación, señalando que la Iglesia la reconoce como «María, Auxiliadora» y la asocia a la protección del pueblo romano3.

