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María Santísima de la Esperanza Macarena de Madrid

María Santísima de la Esperanza Macarena de Madrid es una advocación mariana venerada en la Real Colegiata y Basílica de San Isidro, en el barrio de los Austrias de la ciudad de Madrid (España). Es la titular mariana de la Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena, fundada en Madrid en 1940. Su imagen, obra del escultor sevillano Antonio Eslava Rubio, guarda gran parecido con la Esperanza Macarena de Sevilla, pero posee personalidad propia y pertenece a una tradición devocional distinta.1

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Ver información de la imagenImagen de la Virgen de la Esperanza Macarena en su propia capilla. Colegiata de San Isidro, Madrid, c. 2013. Original, Barcex, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreMaría Santísima de la Esperanza Macarena de Madrid
CategoríaTérmino
Nombre CompletoEsperanza
DescripciónImagen de la Virgen María venerada en la Real Colegiata y Basílica de San Isidro en Madrid, obra de Antonio Eslava Rubio
Fecha de Fundación16 de julio de 1940
CiudadMadrid
Escritos RelacionadosLumen gentium, Marialis cultus, Spe salvi, Catecismo de la Iglesia Católica
Fecha de Celebración18 de diciembre
FestividadExpectación del Parto
HistoriaFundada la hermandad en 1940 en Madrid por un grupo de sevillanos. La imagen fue bendecida en 1941.
LugarReal Colegiata y Basílica de San Isidro, Madrid
Orden ReligiosaHermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena
OrigenMadrid (España)
PaísEspaña
Personas relacionadas
  • Antonio Eslava Rubio
  • Agustín Moreno Bernal, José Rodríguez FernándezAndes, Juan Pérez Calvo
TipoAdvocación mariana
UbicaciónMadrid, España

Tabla de contenido

La advocación une la virtud teologal de la esperanza con la contemplación de María como Madre que espera al Salvador y acompaña al pueblo de Dios en su peregrinación. El culto que la Iglesia tributa a la Virgen no compite con el culto debido a Dios: nace de la fe en Cristo y conduce a Él.2,3

Nombre y advocación

El título de Esperanza

El título Esperanza remite a la virtud teologal por la que el cristiano aspira al Reino de los cielos y a la vida eterna, poniendo su confianza en las promesas de Cristo y apoyándose no en sus propias fuerzas, sino en la gracia del Espíritu Santo.4

Aplicado a María, el título evoca a la Virgen que aguarda el nacimiento del Salvador y, al mismo tiempo, a la Madre que sostiene la esperanza de la Iglesia hasta la venida gloriosa del Señor. La tradición litúrgica hispana relaciona esta advocación con la fiesta de la Expectación del Parto, celebrada el 18 de diciembre y vinculada al décimo concilio de Toledo, del año 656.5

El calificativo Macarena

El calificativo Macarena remite a la Esperanza Macarena de Sevilla, advocación de hondo arraigo popular cuya devoción se difundió por España y por otros países. La hermandad madrileña nació de la iniciativa de un grupo de sevillanos residentes en la capital y afirma ser la más antigua de las corporaciones madrileñas «de inspiración andaluza».6

Distinción respecto de la imagen sevillana

La imagen madrileña guarda gran parecido con la sevillana, pero tiene personalidad propia y procesiona en un paso de palio de estilo sevillano, portado por hermanos costaleros.1 La coincidencia del título no supone identidad de imagen, de autoría ni de historia. Por eso conviene añadir el complemento de Madrid al nombrarla.

La relación con Sevilla se expresa en un vínculo de fraternidad. Según las Reglas, los hermanos mayores de las hermandades hispalenses del Gran Poder y de la Macarena son hermanos mayores honorarios de la corporación madrileña.6 En 1941 la imagen fue bendecida con un manto de malla cedido por la Hermandad de la Macarena de Sevilla, y en 2015 volvió a lucir el manto de malla, conocido como El Camaronero, prestado de nuevo por la corporación sevillana.7,8

Fundamento doctrinal de la advocación

La esperanza cristiana

La esperanza cristiana no equivale a un optimismo genérico. Es un don de la gracia que orienta la vida hacia Dios y se apoya en sus promesas. El papa Francisco recordó que la esperanza encuentra en la Madre de Dios su testimonio más alto, y que en ella se ve con claridad que la esperanza no es un fútil optimismo, sino un don de gracia vivido en el realismo de la existencia.9

María, signo de esperanza cierta

El Concilio Vaticano II enseña que María, glorificada ya en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que alcanzará su plenitud en el siglo futuro, y que mientras tanto brilla en la tierra como señal de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios peregrino.10 El Catecismo de la Iglesia Católica recoge esta enseñanza al concluir la exposición sobre la Iglesia.11

La esperanza depositada en María se funda en su maternidad espiritual y en su intercesión. La Virgen asunta al cielo no ha abandonado su misión salvífica y continúa alcanzando a los fieles los dones de la salvación eterna.12 Pablo VI observó que la intercesión materna de María, su santidad ejemplar y la gracia divina que hay en ella se convierten para el género humano en motivo de esperanza.13

Benedicto XVI dedicó a María, «estrella de la esperanza», los últimos numerales de la encíclica Spe salvi y le pidió que enseñe a creer, esperar y amar.14 Francisco, en la bula de convocación del Jubileo de 2025, recordó que la piedad popular invoca a la Virgen como Stella maris, expresión de la esperanza cierta de que la Madre de Dios acude en auxilio de sus hijos en los momentos borrascosos de la vida.9

La Virgen de la espera y la Expectación del Parto

La liturgia del Adviento propone a la Virgen como modelo de quien espera al Salvador. Pablo VI afirmó que los fieles que viven con la liturgia el espíritu de este tiempo, al considerar el amor con que la Virgen Madre esperó al Hijo, se sienten animados a tomarla como modelo, y calificó el Adviento como «tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor».15

El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia describe el Adviento como tiempo de espera, de conversión y de esperanza. Precisa además que la valoración mariana de este tiempo no autoriza a presentarlo como un «mes de María».16

Las advocaciones de la Esperanza se sitúan en este marco. Su sentido pleno no consiste en separar a la Virgen de Cristo, sino en contemplarla como aquella que espera y acoge al Verbo hecho carne. Pablo VI señaló que la liturgia de Adviento presenta un equilibrio cultual que puede servir de norma frente a la tendencia de algunas formas de piedad popular a separar el culto a la Virgen de su necesaria referencia a Cristo.15

La imagen

Autoría y bendición

La imagen titular es obra del escultor sevillano Antonio Eslava Rubio.1 Fue bendecida en la iglesia de la Santa Cruz, de Madrid, el 15 de marzo de 1941, con un manto de malla y una saya de camarín cedidos por la Hermandad de la Macarena de Sevilla.7

Restauración

En el año 2000 la imagen fue restaurada por Raimundo Cruz Solís e Isabel Poza Villacañas, en el Taller de la Almudena, de Madrid.1

Reconocimiento canónico de la coronación

Por decreto de 6 de octubre de 2004, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, otorgó el reconocimiento canónico de la coronación de la imagen.8 En los textos de la hermandad la Virgen recibe desde entonces el título de Coronada.1

El rito de coronación de las imágenes de la Virgen se rige por el Ritual de la coronación de una imagen de la Bienaventurada Virgen María, promulgado el 25 de marzo de 1981. El ritual enseña que este rito reafirma la fe de la Iglesia en que la Virgen «con razón es tenida e invocada como Reina», porque es Madre del Hijo de Dios, colaboradora augusta del Redentor, perfecta discípula de Cristo y miembro supereminente de la Iglesia.17

El mismo ritual establece que corresponde al obispo diocesano, juntamente con la comunidad local, juzgar sobre la oportunidad de coronar una imagen. Solo conviene coronar aquellas imágenes que, por la devoción de los fieles, gocen de popularidad y cuyo lugar de veneración sea centro de un genuino culto litúrgico y de un activo apostolado cristiano. También pide evitar la exagerada magnificencia en la corona y subraya el carácter exclusivamente religioso del rito.17

La corona, por tanto, no constituye un adorno honorífico ni un acto de propaganda. Expresa la dignidad que la Virgen recibe de su Hijo, quien la enalteció como Reina del universo para asemejarla más plenamente a Él.18

Ornato y signos

En ocasiones especiales la Virgen luce la Medalla del Ayuntamiento de Sevilla, concedida a la hermandad en 2015 con motivo de su 75 aniversario fundacional, y lleva en su peana una reliquia de san Manuel González García, obispo canonizado en 2016.1 En 2018 concluyó la restauración de las cuatro bambalinas bordadas de su paso de palio y en 2021 se bendijo un nuevo techo de palio.8

La Iglesia enseña que, conforme a la antigua tradición, se rinde culto a los santos y se veneran sus imágenes y sus reliquias auténticas.19 El esplendor del ornato debe armonizarse con la sobriedad propia del culto cristiano.17

La Hermandad titular

Fundación

En 1940 un grupo de sevillanos residentes en Madrid, añorantes de sus vivencias cofrades, fundó una hermandad y cofradía de nazarenos que tomó como titulares a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y a María Santísima de la Esperanza Macarena.6 La fundación se sitúa el 16 de julio de 1940.20

Fueron sus promotores Agustín Moreno Bernal, el escultor José Rodríguez Fernández-Andes y Juan Pérez Calvo, con la cooperación de otras personalidades del arte, la música y las letras, entre ellas el compositor Joaquín Turina. Su primera sede canónica fue la parroquia de la Santa Cruz, cuyo párroco era Lorenzo Niño Azcona. El 10 de junio de 1941 se celebró el primer cabildo general y quedó constituida la primera Junta de Gobierno, con José María Gutiérrez Ballesteros, conde de Colombí, como hermano mayor.6

Sede canónica

En 1978, mediante decreto del cardenal Tarancón, la sede canónica se trasladó de la parroquia de la Santa Cruz a la entonces catedral de San Isidro, hoy Real Colegiata y Basílica de San Isidro. Las imágenes titulares se veneran allí en sendas capillas.8

La hermandad mantiene además una estrecha relación con la Corte de Honor de Santa María la Real de la Almudena, patrona de Madrid. En 1998 la imagen de la Esperanza fue llevada en procesión extraordinaria hasta la catedral de la Almudena.6,8

Título de Real y Reglas

En 1987 el rey Juan Carlos I aceptó el nombramiento de hermano mayor honorario, y desde entonces la corporación ostenta el título de Real. Su madre, María de las Mercedes de Borbón y Orleans, condesa de Barcelona, fue camarera de honor de la imagen desde ese año hasta su fallecimiento.6

Las Reglas fueron ampliadas con el capítulo relativo a la organización de la salida procesional, con aprobación eclesiástica del 6 de febrero de 1963, y reformadas después para recoger las enseñanzas del magisterio y las orientaciones del Concilio Vaticano II. Las Reglas vigentes fueron aprobadas por el Arzobispado de Madrid el 16 de noviembre de 1993, mediante decreto del cardenal Suquía.6,8

El derecho de la Iglesia exige que las asociaciones de fieles, públicas o privadas, tengan estatutos propios y queden sometidas a la vigilancia de la autoridad eclesiástica competente, a la que corresponde velar por la integridad de la fe y de las costumbres.21

Vida de caridad

En 1962 la hermandad creó la Bolsa de Caridad, destinada a atender a los más necesitados.8 El Código de Derecho Canónico señala entre los fines de las asociaciones de fieles el fomento del culto público y el ejercicio de obras de piedad o de caridad.22 Benedicto XVI enseñó que la naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: el anuncio de la Palabra de Dios, la celebración de los sacramentos y el servicio de la caridad.23

Culto y procesiones

Estación de penitencia

La hermandad realizó su primera estación de penitencia en la madrugada del Viernes Santo de 1946, solo con el paso de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. El 25 de marzo de 1948, Jueves Santo, salió por primera vez el paso de la Santísima Virgen de la Esperanza, en paso de palio portado por costaleros.6,8

Desde entonces la cofradía sale en la tarde-noche del Jueves Santo por las calles del Madrid de los Austrias, con tramos de nazarenos de Cristo y de la Virgen.6,8

Salidas extraordinarias

La imagen ha procesionado de modo extraordinario en ocasiones señaladas de la vida de la hermandad:

  • 1966, Con motivo del vigésimo quinto aniversario de la hermandad, en paso de gloria.
  • 1990, Por el cincuentenario fundacional, en paso de palio por el Madrid de los Austrias.
  • 1998, Hasta la catedral de la Almudena, por el cincuentenario de su primera salida procesional y de la coronación de Santa María la Real de la Almudena.
  • 2010, En paso de gloria, hasta el convento del Corpus Christi, por el 70 aniversario fundacional.
  • 2015, El 20 de junio, en paso de palio, con motivo del 75 aniversario fundacional.8

En la salida de 2015 la imagen, a la que la hermandad llama «Reina de la Colegiata», estuvo escoltada por miembros de la Guardia Civil y rodeada de una gran multitud de devotos.8

Liturgia y piedad popular

Las procesiones y las demás expresiones de piedad popular deben armonizarse con la liturgia, sin sustituirla ni confundirse con ella. El Concilio Vaticano II pidió que los ejercicios de piedad se ordenen de manera que estén en armonía con la sagrada liturgia, se inspiren en ella y conduzcan a ella al pueblo cristiano.24 Pablo VI recordó que la norma conciliar manda armonizar los ejercicios piadosos con la liturgia, no suprimirlos ni confundirlos con ella.25

El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia observa que en la Semana Santa se ha producido una especie de paralelismo celebrativo entre los ritos estrictamente litúrgicos y los ejercicios de piedad, sobre todo las procesiones, y pide reconducirlo a una correcta armonización.26 El Catecismo enseña que estas expresiones prolongan la vida litúrgica de la Iglesia, pero no la sustituyen, y que requieren discernimiento pastoral bajo el cuidado de los obispos.27

La Iglesia reconoce también la fuerza evangelizadora de la piedad popular, en la que la fe recibida se ha encarnado en una cultura.28

Doctrina católica sobre las imágenes

Veneración relativa

El culto cristiano de las imágenes no contradice el primer mandamiento. Según la doctrina del concilio de Nicea II, recogida por el Catecismo, «el honor dado a una imagen se remonta al modelo original»: quien venera una imagen venera a la persona representada en ella. Este honor es una veneración respetuosa, no una adoración, que corresponde solo a Dios.29

Las imágenes de la Santa Madre de Dios y de los santos se refieren a Cristo, que es glorificado en ellos.30 El Concilio Vaticano II recomendó mantener la práctica de exponer imágenes sagradas a la veneración de los fieles, en número moderado y en el orden debido, para que no causen extrañeza al pueblo cristiano ni favorezcan una devoción menos ortodoxa.31 El Código de Derecho Canónico recoge esta norma y recomienda la peculiar y filial veneración de los fieles a la Santísima Virgen.32

El derecho de la Iglesia prevé además una protección especial para las reliquias insignes y para las imágenes veneradas con gran devoción por el pueblo en una iglesia: no pueden enajenarse válidamente ni trasladarse definitivamente sin licencia de la Sede Apostólica.33

Cautelas pastorales

El Concilio Vaticano II y Pablo VI advirtieron contra las deformaciones del culto mariano: la exageración de contenidos o de formas que falsea la doctrina, la estrechez de mente que oscurece la figura de María, la vana credulidad que sustituye el compromiso serio por prácticas solo externas y el sentimentalismo estéril y pasajero.2,34

La finalidad última del culto a la Virgen consiste en glorificar a Dios y empeñar a los cristianos en una vida conforme a su voluntad.35 Aplicados a la Esperanza Macarena de Madrid, estos criterios piden que la belleza de la imagen, del palio, de la música y de la procesión conduzcan a Cristo, a la oración, a la vida sacramental y a las obras de caridad.

Valor espiritual de la advocación

La Esperanza Macarena de Madrid ofrece al pueblo fiel la imagen de una Madre que invita a confiar. Su culto alcanza su verdadero sentido cuando remite a Cristo, en quien se cumplen las promesas de Dios, y cuando fortalece en los fieles la fe, la oración y la caridad.

Pablo VI señaló que la Virgen, contemplada en su vicisitud evangélica y en la gloria que ya posee, ofrece al hombre atormentado entre la angustia y la esperanza una visión serena: la victoria de la esperanza sobre la angustia.13 Benedicto XVI resumió esta actitud en la súplica a María para que enseñe a creer, esperar y amar, e indique el camino hacia el Reino.14

Para los fieles de Madrid, la Virgen venerada en San Isidro constituye una expresión local de esa confianza. La Iglesia la acoge con gratitud como parte de su patrimonio de piedad y la orienta siempre hacia su fin: la gloria de Dios y la salvación de los hombres.

Citas y referencias

  1. Hermandad Gran Poder y Macarena de Madrid. María Santísima de la Esperanza Macarena, Sagrados Titulares (s. f.). 2 3 4 5 6
  2. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Lumen gentium, 66-67 (1964). 2
  3. Pablo VI. Exhortación apostólica Marialis cultus, 25 (1974).
  4. Catecismo de la Iglesia Católica, 1817 (1992).
  5. Concilio X de Toledo, can. 1 (656).
  6. Hermandad Gran Poder y Macarena de Madrid. Historia, Orígenes y vínculos (s. f.). 2 3 4 5 6 7 8 9
  7. Gran Poder de Sevilla. La Hermandad del Gran Poder de Madrid, Historia, arte y tradición (s. f.). 2
  8. Hermandad Gran Poder y Macarena de Madrid. Acontecimientos, 1940-2021 (s. f.). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  9. Francisco. Bula Spes non confundit, 24 (2024). 2
  10. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Lumen gentium, 68 (1964).
  11. Catecismo de la Iglesia Católica, 972 (1992).
  12. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Lumen gentium, 62 (1964).
  13. Pablo VI. Exhortación apostólica Marialis cultus, 57 (1974). 2
  14. Benedicto XVI. Carta encíclica Spe salvi, 49-50 (2007). 2
  15. Pablo VI. Exhortación apostólica Marialis cultus, 3-4 (1974). 2
  16. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 96 y 101 (2001).
  17. Congregación para el Culto Divino. Ritual de la coronación de una imagen de la Bienaventurada Virgen María, Nociones generales, 5-7 (1981). 2 3
  18. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Lumen gentium, 59 (1964).
  19. Concilio Vaticano II. Constitución Sacrosanctum Concilium, 111 (1963).
  20. Archidiócesis de Madrid. La hermandad de Jesús del Gran Poder y Esperanza Macarena celebra el 80 aniversario de su fundación, Noticias (2020).
  21. Can. 304-305. Código de Derecho Canónico, 304-305 (1983).
  22. Can. 298. Código de Derecho Canónico, 298 (1983).
  23. Benedicto XVI. Carta encíclica Deus caritas est, 25 (2005).
  24. Concilio Vaticano II. Constitución Sacrosanctum Concilium, 13 (1963).
  25. Pablo VI. Exhortación apostólica Marialis cultus, 31 (1974).
  26. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 138 (2001).
  27. Catecismo de la Iglesia Católica, 1674-1676 (1992).
  28. Francisco. Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 122-126 (2013).
  29. Catecismo de la Iglesia Católica, 2132 (1992).
  30. Catecismo de la Iglesia Católica, 1161 (1992).
  31. Concilio Vaticano II. Constitución Sacrosanctum Concilium, 125 (1963).
  32. Can. 1186 y 1188. Código de Derecho Canónico, 1186 y 1188 (1983).
  33. Can. 1190. Código de Derecho Canónico, 1190 (1983).
  34. Pablo VI. Exhortación apostólica Marialis cultus, 38 (1974).
  35. Pablo VI. Exhortación apostólica Marialis cultus, 39 (1974).
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