La Via Matris y sus raíces históricas
El ejercicio piadoso de la Via Matris dolorosae surge como una adaptación del Via Crucis, centrado en la vida de la Virgen desde la profecía de Simeón (Lucas 2, 34‑35) hasta la muerte y sepultura de su Hijo1. Su forma actual se consolidó en el siglo XIX, aunque ya existían manifestaciones embrionarias desde el siglo XVI1. La intención fundamental es recorrer, en siete estaciones, los momentos de dolor que María experimentó, reflejando así su participación única en la redención.
Desarrollo histórico del culto a los Dolores
El reconocimiento litúrgico de los Dolores de María se remonta al siglo XV en Colonia, bajo la denominación de Commemoración del Dolor y la Sufrimiento de la Santísima Virgen2. En 1727 el Papa Pío IX extendió la celebración a toda la Iglesia bajo el título de Siete Dolores2, y en 1814 los frailes Servitas recibieron una fiesta dedicada a la Via Matris para el tercer domingo de septiembre2. Desde entonces, la devoción se ha difundido globalmente, integrándose en la piedad popular y en la liturgia oficial.

