Orígenes y desarrollo
El Santuario Mariano de Castelpetroso tiene sus raíces en la profunda devoción de los habitantes de la zona a la Virgen María bajo la imagen de la Addolorata. Desde tiempos antiguos, los moradores encontraron en el encuentro con el dolor y la cruz del Señor una fuerza que les permitió retomar el camino de la fe1. La construcción del santuario respondió a la necesidad de un espacio donde la comunidad pudiera congregarse para honrar a la Madre de los Siete Dolores y buscar su intercesión.
Renovaciones y peregrinaciones
A lo largo de los siglos, el santuario ha sido objeto de múltiples restauraciones y ampliaciones, adaptándose a las crecientes afluencias de peregrinos. Las celebraciones litúrgicas y las procesiones han mantenido viva la tradición, convirtiendo a Castelpetroso en un punto de referencia para los devotos de la Madre Addolorata en toda la región.
