Construcción
El 28 de septiembre de 1890, ante decenas de miles de fieles y presidido por el obispo Macarone Palmieri, el prelado bendijo y colocó la primera piedra del santuario. El proyecto corrió a cargo del ingeniero boloñés Francesco Gualandi (1821-1902), uno de los grandes representantes del neogótico italiano. Le sucedieron su hijo Giuseppe y su nieto Francesco, que culminó la obra.
La construcción duró casi un siglo. La falta de fondos, la muerte del obispo fundador y las dos guerras mundiales interrumpieron los trabajos, y los muros perimetrales no estuvieron terminados hasta 1950. Desde 1946, el arzobispo Alberto Carinci impulsó la finalización del templo: capillas, cúpula, altares, mosaicos, pavimentos y decoración. Canteros molisanos y toscanos tallaron la piedra local, y la fundición pontificia Marinelli, de Agnone, fundió las campanas.
El 21 de septiembre de 1975, el arzobispo Carinci consagró el templo, acompañado por varios obispos de la región.
Arquitectura
La basílica se alza en un valle verde, rodeada de montañas, y destaca por su silueta de aire casi fantástico. Responde al estilo neogótico de inspiración francesa:
- Fachada: dividida en tres cuerpos horizontales, con un gran rosetón central y dos ventanales laterales, flanqueada por dos campanarios de planta cuadrada.
- Portales: tres portadas abocinadas con lunetos de mosaico, que representan a Cristo crucificado entre María y san Juan, la Anunciación y la Coronación de la Virgen. Las puertas de bronce presentan escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.
- Planta: central y radial, con siete brazos que evocan las siete espadas de la Virgen.
- Cúpula: octogonal, sobre un alto tambor, coronada por una linterna y por una cruz que supera los cincuenta metros de altura.
- Capillas: siete capillas dedicadas a los siete dolores de María, en las que destacan los altares de mármol policromado y los lienzos de Amedeo Trivisonno.
- Vidrieras y mosaicos: representan escenas de la vida de la Virgen y santos venerados en el Molise.
- Órgano: instrumento de los hermanos Ruffatti, de Padua, instalado en 1993.
La imagen de la Dolorosa
La imagen venerada es una talla de madera de 1894, obsequio de los fieles de Colle Sannita. Los artífices la realizaron a partir de la descripción de Fabiana Cicchino y de un modelo pictórico. Un incendio la dañó en 1963 y fue restaurada y completada. La escultura representa a María arrodillada ante Cristo muerto, tal como la contempló la vidente.
Vía Matris y lugares de la aparición
Un sendero de unos 750 metros, la Vía Matris, une la basílica con el lugar de las apariciones. Inaugurado el 27 de septiembre de 1947, tiene siete estaciones dedicadas a los siete dolores de la Virgen, cada una con un grupo escultórico de bronce. En el punto de la primera visión se levanta la capilla de la Aparición, bendecida el mismo día, y un conjunto escultórico en bronce recuerda a la Virgen con Cristo muerto, a las dos campesinas y a las ovejas. A los pies de la roca sigue manando la fuente que los peregrinos asocian a las curaciones.