La Guerra Civil española y la persecución religiosa
La contienda civil que estalló en 1936 desencadenó una ola de violencia contra la Iglesia y los religiosos en toda España. En Aragón, milicias antirreligiosas irrumpieron en conventos y seminarios, persiguiendo a los miembros del clero bajo el pretexto de combatir el «fascismo clerical». En Barbastro, aproximadamente sesenta milicianos armados tomaron el seminario de los claretianos el 20 de julio de 1936, capturando a toda la comunidad religiosa y condenándola a muerte sin juicio alguno1.
Fundación de la Congregación claretiana
San Antonio María Claret (1807‑1870) fundó la Congregación de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María con el objetivo de evangelizar y servir a los más necesitados, inspirándose en la caridad y el amor a María. Los claretianos de Barbastro seguían fielmente este carisma, dedicándose a la formación sacerdotal y al apostolado pastoral en la región aragonesa2.

