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Mártires de Damieta

La expresión Mártires de Damieta puede designar, de manera imprecisa, a los religiosos franciscanos vinculados al ambiente de la quinta cruzada y a la misión de san Francisco de Asís ante el sultán al-Malik al-Kamil. Sin embargo, las fuentes aquí reunidas no documentan un grupo canonizado con ese título propio; describen Damieta como escenario de predicación, guerra y testimonio cristiano, y distinguen a otros grupos de mártires franciscanos vinculados a Marruecos y Damasco.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreMártires de Damieta
CategoríaEvento
DescripciónExpresión imprecisa que puede designar a los religiosos franciscanos vinculados al ambiente de la quinta cruzada y a san Francisco de Asís. Damieta fue escenario de predicación, guerra y testimonio cristiano, distinguiéndose de los grupos de mártires franciscanos de Marruecos y Damasco
Contexto HistóricoQuinta cruzada, asedio y conquista de Damieta en 1219 y 1249.
Escritos RelacionadosActa Apostolicae Sedis
Eventos RelacionadosQuinta cruzada
ImportanciaVínculo con la misión franciscana entre musulmanes, el diálogo y el testimonio evangélico sin violencia.
Orden ReligiosaOrden de Frailes Menores
Personas RelacionadasSan Francisco de Asís, al-Malik al-Kamil, Jean de Brienne, San Luis
TipoSuceso histórico
UbicaciónDamieta, Egipto

Tabla de contenido

Damieta y la quinta cruzada

Damieta -en griego, Tamiathis, y en árabe, Dumyat- fue una antigua ciudad egipcia situada junto a una de las desembocaduras del Nilo. Su importancia estratégica creció con el declive de Pelusio, antigua metrópoli religiosa de la región. La ciudad sufrió diversos ataques árabes y bizantinos antes de convertirse en uno de los principales objetivos militares de las cruzadas en Egipto.1

En 1219, después de un asedio de quince meses, Jean de Brienne conquistó Damieta. La población padeció una catástrofe demográfica: de unos 70 000 habitantes, solo sobrevivieron alrededor de 3 000. La plaza volvió a manos musulmanas en 1221, cuando la derrota de los francos obligó a evacuarla.1

La ciudad volvió a caer ante las tropas de san Luis en junio de 1249. El monarca transformó en iglesia la gran mezquita de El-Fatah y estableció allí un obispo latino llamado Gilles. La captura del rey y de su ejército en abril de 1250 obligó a entregar Damieta como parte del rescate. En 1251, el sultán ordenó destruir la ciudad y su ciudadela, con excepción de la mezquita de El-Fatah.1

San Francisco de Asís ante el sultán

La llegada de Francisco

San Francisco de Asís llegó al campamento cruzado de Damieta en 1219. La violencia de la campaña y la conducta de numerosos soldados cristianos le causaron una profunda impresión. En lugar de limitar su presencia a la asistencia espiritual de los cruzados, pidió permiso para acudir al campamento musulmán y anunciar el Evangelio al sultán.2,3

Francisco cruzó el Nilo acompañado por fray Illuminato y sin escolta armada. Los soldados musulmanes los apresaron inicialmente, pero ambos religiosos lograron llegar ante al-Malik al-Kamil. El encuentro tuvo lugar durante varios días y las noticias conservadas proceden de relatos franciscanos y de cronistas que conocieron los acontecimientos de manera directa o indirecta.2

El testimonio evangélico

Francisco explicó que había acudido para anunciar a Cristo y mostrar el camino de la salvación. Las tradiciones sobre el encuentro presentan al santo dispuesto incluso a afrontar la muerte como confirmación de su predicación. El sultán, por su parte, escuchó al fraile y después permitió que regresara al campamento cristiano.2,3

La visita no produjo la conversión del sultán ni puso fin a la guerra. Su significado cristiano reside en la forma de evangelización adoptada por Francisco: presencia personal, diálogo, pobreza voluntaria y disposición al martirio, sin recurrir a la violencia. Damieta quedó así vinculada a una de las manifestaciones más conocidas de la misión franciscana entre musulmanes.2,3

¿Existió un grupo llamado «Mártires de Damieta»?

Las fuentes reunidas no presentan una causa de canonización, una memoria litúrgica ni una lista oficial de santos denominada Mártires de Damieta. La expresión puede surgir de la asociación entre la ciudad egipcia, la presencia de san Francisco y el ideal franciscano del martirio. En sentido estricto, Damieta aparece documentada como lugar de misión y de conflicto, no como el título propio de un grupo martirial reconocido.

La tradición franciscana de la época sí produjo mártires en otros lugares. El martirio de san Berardo y sus compañeros en 1219 impulsó a numerosos frailes menores a solicitar misiones entre pueblos musulmanes. En 1227, seis religiosos toscanos y san Daniel, ministro provincial de Calabria, marcharon a Marruecos. Allí predicaron públicamente el Evangelio, fueron encarcelados y finalmente decapitados después de rechazar las exigencias de renunciar a la fe cristiana. La Iglesia los canonizó bajo León X en 1516.4

Por tanto, conviene diferenciar entre:

  • Damieta, escenario de la predicación de san Francisco al sultán durante la quinta cruzada.
  • Los mártires franciscanos de Marruecos, muertos en 1220 y 1227 en el contexto de la expansión misionera franciscana.
  • Los mártires de Damasco, asesinados en 1860 y canonizados en época contemporánea.

Relación con los mártires franciscanos de Marruecos

El vínculo entre Damieta y los mártires franciscanos de Marruecos pertenece sobre todo a la historia espiritual de la Orden de Frailes Menores. La experiencia de san Francisco en Egipto mostró que la predicación podía dirigirse directamente a los gobernantes y a las poblaciones musulmanas. La muerte de san Berardo y sus compañeros, por su parte, avivó entre los franciscanos el deseo de anunciar el Evangelio incluso con riesgo de muerte.4,2

San Daniel y sus compañeros solicitaron permiso para predicar en Marruecos. Tras llegar a la ciudad de Ceuta, entraron en territorio musulmán y proclamaron la fe cristiana. El sultán intentó apartarlos de su propósito mediante promesas y amenazas, pero los religiosos permanecieron firmes y recibieron la muerte por decapitación.4

Estos mártires no recibieron el nombre de Mártires de Damieta. Su relación con Damieta deriva del mismo horizonte histórico y misionero: la presencia franciscana en el mundo islámico durante las cruzadas y la convicción de que el Evangelio debía anunciarse mediante la palabra, la pobreza y la entrega de la propia vida.

Diferencia respecto a los mártires de Damasco

La confusión resulta especialmente posible por la semejanza entre los nombres Damieta y Damasco. Los llamados Mártires de Damasco pertenecen a un grupo perfectamente identificado: ocho frailes menores y tres cristianos maronitas asesinados en el convento franciscano de San Pablo, en Damasco, durante la noche del 9 al 10 de julio de 1860.5

Los ocho religiosos franciscanos fueron Manuel Ruiz López, Carmelo Bolta Bañuls, Engelberto Kolland, Nicolás Alberca, Pedro Soler, Ascanio Nicanor, Francisco Pinazo y Juan Jacobo Fernández. Los tres laicos maronitas fueron Francisco, Abdel Mooti y Rafael Massabki. Los agresores les exigieron abandonar la fe cristiana y abrazar el islam; todos rechazaron la apostasía antes de morir.5,6

La Santa Sede reconoció oficialmente el martirio de los ocho religiosos franciscanos en el proceso de beatificación promovido en 1926. La documentación pontificia describe la muerte de Manuel Ruiz junto al altar, después de consumir las especies eucarísticas para evitar su profanación, así como la fidelidad de sus compañeros ante las amenazas.7

Estos mártires pertenecen a Damasco, no a Damieta. Su culto y su causa no deben confundirse con la misión de san Francisco en Egipto ni con los mártires franciscanos de Marruecos.

Significado espiritual

Damieta ocupa un lugar singular en la historia católica medieval porque reúne tres dimensiones estrechamente relacionadas:

  1. La misión evangelizadora, representada por san Francisco y fray Illuminato.
  2. El riesgo del martirio, presente en la disposición de los misioneros franciscanos a anunciar a Cristo aun cuando podían perder la vida.
  3. La crítica evangélica de la violencia, visible en el desconcierto de Francisco ante la conducta de algunos cruzados y en su decisión de presentarse desarmado ante el sultán.2,3

La tradición franciscana interpretó el martirio no como búsqueda temeraria de la muerte, sino como la consecuencia posible de una fidelidad completa al Evangelio. Los mártires de Marruecos expresaron esa fidelidad con la proclamación pública de la fe; san Francisco la expresó mediante el diálogo directo con el sultán; los mártires de Damasco la confirmaron al rechazar la apostasía durante una persecución violenta.4,5

Culto y denominación

No corresponde atribuir a los Mártires de Damieta una fiesta litúrgica, una lista de nombres o una canonización colectiva sin una identificación histórica más precisa. La denominación funciona, en algunos contextos, como una etiqueta descriptiva relacionada con la presencia franciscana en Damieta, pero no equivale al nombre oficial de un grupo de santos reconocido por la Iglesia.

La referencia correcta depende del acontecimiento que se quiera recordar:

  • Para el encuentro con el sultán al-Malik al-Kamil, corresponde hablar de san Francisco de Asís en Damieta.
  • Para los religiosos franciscanos asesinados en Marruecos, corresponde hablar de san Berardo y sus compañeros o de san Daniel y sus compañeros.
  • Para las víctimas de la persecución de 1860, corresponde hablar de los Mártires de Damasco.

Conclusión

Damieta no designa, en sentido estricto, un grupo autónomo de mártires canonizados. La ciudad quedó asociada a san Francisco de Asís, a su encuentro con el sultán y al impulso misionero que llevó a otros frailes menores hacia el martirio. La precisión histórica exige distinguir esta experiencia de los mártires franciscanos de Marruecos y de los once mártires cristianos de Damasco.

Citas y referencias

  1. Damieta, Enciclopedia Católica, Damieta (1913). 2 3
  2. Carol y Philip Zaleski. San Francisco, la Iglesia Católica y el Islam, 4 (2015). 2 3 4 5 6
  3. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: volumen IV, 32 (1990). 2 3 4
  4. San Daniel y compañeros, Enciclopedia Católica, San Daniel y Compañeros (1913). 2 3 4
  5. Ocho religiosos de la orden de los hermanos menores, Dicasterio para las Causas de los Santos. Manuel Ruiz y 7 Compañeros, y Francisco, Abdel Mooti y Rafael Massabki: Biografía (10 de octubre de 1926), 1 (2024). 2 3
  6. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: fascículo 11, noviembre, 1926, 14 (1926).
  7. IV, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: fascículo 6, junio, 1926, 46 (1926).
Modificado el 22 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.40Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/1t2g4053j

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