Damieta -en griego, Tamiathis, y en árabe, Dumyat- fue una antigua ciudad egipcia situada junto a una de las desembocaduras del Nilo. Su importancia estratégica creció con el declive de Pelusio, antigua metrópoli religiosa de la región. La ciudad sufrió diversos ataques árabes y bizantinos antes de convertirse en uno de los principales objetivos militares de las cruzadas en Egipto.1
En 1219, después de un asedio de quince meses, Jean de Brienne conquistó Damieta. La población padeció una catástrofe demográfica: de unos 70 000 habitantes, solo sobrevivieron alrededor de 3 000. La plaza volvió a manos musulmanas en 1221, cuando la derrota de los francos obligó a evacuarla.1
La ciudad volvió a caer ante las tropas de san Luis en junio de 1249. El monarca transformó en iglesia la gran mezquita de El-Fatah y estableció allí un obispo latino llamado Gilles. La captura del rey y de su ejército en abril de 1250 obligó a entregar Damieta como parte del rescate. En 1251, el sultán ordenó destruir la ciudad y su ciudadela, con excepción de la mezquita de El-Fatah.1


