Otranto y la expansión otomana
Otranto ocupa una posición estratégica en la costa sudoriental de Italia, frente al Adriático y próxima a los puertos albaneses controlados por el Imperio otomano. Durante el siglo XV, el poder otomano avanzó por Constantinopla y los Balcanes. La conquista de Constantinopla en 1453 y las campañas posteriores aumentaron la presión militar sobre las costas cristianas del Mediterráneo.3,4
En 1479, el sultán Mehmet II intentó conquistar Rodas sin éxito. Al año siguiente dirigió su atención hacia la península italiana. El 28 de julio de 1480, una flota otomana de aproximadamente ciento cuarenta naves, con unos quince mil soldados, llegó a las proximidades de Otranto. La ciudad contaba entonces con unos seis mil habitantes y disponía de una defensa insuficiente, pues la guarnición aragonesa había sido enviada a otros frentes militares.1,3
El asedio de 1480
El ejército otomano exigió la rendición de Otranto. Los habitantes rechazaron la propuesta y resistieron el asedio. Tras varios días de bombardeo, las tropas conquistaron la ciudad el 12 de agosto de 1480. La ocupación estuvo acompañada por el saqueo y por la muerte del arzobispo Esteban Pendinelli, de miembros del cabildo, de sacerdotes y de numerosos fieles que se habían refugiado en la catedral.5,3
La caída de Otranto produjo una profunda conmoción en la Italia del siglo XV. La ciudad quedó bajo dominio otomano durante varios meses, hasta que las tropas enviadas por el reino de Nápoles recuperaron el enclave en 1481.



