La persecución de Antíoco Epífanes
Durante el siglo II a.C., el rey seléucida Antíoco Epífanes intentó helenizar Jerusalén, prohibiendo la observancia de la Torá y obligando a los judíos a rendir culto a los dioses paganos1. Esta política desencadenó una violenta represión contra los que se negaban a renunciar a su fe, marcando el inicio de la revuelta macabea2.
Los libros de los Macabeos
Los hechos de los siete hermanos y su madre se narran en el Segundo Libro de los Macabeos (capítulos 5‑7) y son citados por la Iglesia como ejemplos de fidelidad al pacto divino3. Estos textos forman parte del canon de la Biblia católica y sirven de base histórica para su veneración.
