Orígenes antiguos
Los primeros martyrologios surgieron como listas locales de mártires y obispos, como el Depositio martyrum del siglo IV y el Martyrologium Hieronymianum del siglo VI2. Con el tiempo, estas listas se ampliaron para incluir a confesores y santos de vida ascética, dando paso a compilaciones más universales2.
El Martirologio Romano de la época de Gregorio XIII
El 14 de enero de 1584, el Papa Gregorio XIII promulgó la editio typica del Martyrologium Romanum destinada al uso litúrgico, estableciendo un modelo estándar para toda la Iglesia3. Esta edición se basó en la labor del cardenal Baronius, quien había revisado y corregido el texto en 1586 y en posteriores ediciones bajo Urbano VIII y Benedicto XIV2.
Revisiones posteriores
A lo largo de los siglos se produjeron nuevas revisiones: bajo Benedicto XIV se incorporaron datos históricos y se perfeccionó la organización (1748)4. La primera edición típica postconciliar fue promulgada por Juan Pablo II el 29 de junio de 2001, retomando la tradición romana y añadiendo nombres de santos recientemente canonizados3,5.
