La masonería, en su forma más extendida históricamente en Europa y América, se caracteriza por constituir una sociedad iniciática de carácter oculto o reservado y por transmitir una «doctrina» o visión del mundo mediante allegorías y símbolos. En la Enciclopedia Católica se subraya que, aun cuando algunos masones se defienden afirmando que la masonería no exige abandonar creencias y que sería una especie de «ayuda» o apoyo a la religión, el juicio eclesial se formula sobre el conjunto de los principios y fines de la institución, no sólo sobre la conducta privada de sus miembros.1
Características formales: juramento, grados y símbolos
La masonería se presenta con frecuencia como un «sistema» que opera mediante representaciones simbólicas. En la Enciclopedia Católica se menciona que, según definiciones internas o citadas por autores masones, la masonería sería un sistema de moral «velado en alegoría» y «ilustrado por símbolos».1
También se describe su función como un marco de actividad entre hombres «estrechamente unidos» que, mediante formas simbólicas (incluidas referencias a la tradición artesanal y arquitectónica), pretenden contribuir al «bienestar de la humanidad» y promover la mejora moral propia y ajena.1
