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Masonería y catolicismo

La relación entre la masonería y la Iglesia católica está marcada por una incompatibilidad doctrinal que el magisterio ha mantenido desde las primeras condenas pontificias hasta la actualidad. La Iglesia prohíbe a los católicos afiliarse a asociaciones masónicas y considera que la pertenencia formal y consciente a ellas impide acercarse a la comunión eucarística.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreMasonería y catolicismo
CategoríaEnseñanza
DescripciónProhibición eclesiástica de la afiliación de los católicos a asociaciones masónicas debido a la incompatibilidad entre sus principios y la doctrina cristiana
Autoridad EclesialCongregación para la Doctrina de la Fe, Dicasterio para la Doctrina de la Fe
Doctrinas RelacionadasIncompatibilidad doctrinal, naturalismo racionalista, pecado grave, comunión eucarística
Escritos RelacionadosIn eminenti, Providas Romanorum, Custodi di quella Fede, Declaración sobre las asociaciones masónicas de 1983
HistoriaIniciada con las condenas pontificias del siglo XVIII y reafirmada en los siglos XIX, XX y XXI.
Importancia EclesialMantenimiento de la prohibición de afiliación y de la consideración de pecado grave para los fieles inscritos.
Personas relacionadasClemente XII, Benedicto XIV, León XIII
Referencias en el Derecho CanónicoCanon 915, Canon 916, Código de Derecho Canónico de 1983
TemaIncompatibilidad doctrinal entre la masonería y la Iglesia católica

Tabla de contenido

La masonería y la cuestión católica

La masonería, también llamada francmasonería, comprende asociaciones organizadas en logias y vinculadas por ritos, símbolos y principios propios. Desde el punto de vista católico, la cuestión no depende solo de que una logia adopte una postura hostil hacia la Iglesia. El conflicto fundamental, según el magisterio, reside en la incompatibilidad entre los principios masónicos y la doctrina cristiana.1

La Iglesia ha distinguido así entre las actuaciones concretas de cada asociación y el problema doctrinal de la afiliación. La Congregación para la Doctrina de la Fe sostuvo que el juicio eclesial no podía reducirse a valorar si una logia concreta se declaraba amiga o enemiga de la Iglesia: lo determinante era la incompatibilidad de principios.1

Desarrollo histórico de la posición de la Iglesia

Las primeras condenas pontificias

En 1738, el papa Clemente XII condenó y prohibió las asociaciones conocidas como de los francmasones o con denominaciones equivalentes. La constitución In eminenti prohibió a los cristianos ingresar en ellas, promoverlas, favorecerlas o participar en sus actividades.2

En 1751, Benedicto XIV confirmó la condena de su predecesor mediante la constitución Providas Romanorum. El documento reiteró la prohibición de incorporarse a esas asociaciones y recordó las sanciones establecidas entonces.2

Las condenas pontificias de los siglos posteriores se produjeron en un contexto histórico en el que los papas denunciaban tanto determinados objetivos políticos atribuidos a sociedades secretas como ideas religiosas y filosóficas consideradas incompatibles con la fe. La Congregación para la Doctrina de la Fe, al revisar la cuestión en 1985, identificó entre los motivos doctrinales de la postura católica la oposición entre la fe cristiana y las concepciones que describió como naturalismo racionalista.1

León XIII y la incompatibilidad doctrinal

En el siglo XIX, León XIII reiteró la condena de la masonería. En su carta Custodi de 1892 sostuvo que cristianismo y masonería eran esencialmente irreconciliables, de modo que la incorporación a una implicaba la ruptura con la otra.3

La Congregación para la Doctrina de la Fe presentó posteriormente el juicio de León XIII como parte de una continuidad doctrinal: la oposición de la Iglesia no se fundaba solo en la conducta política de ciertas logias, sino también en principios filosóficos y morales incompatibles con la doctrina católica.1

La declaración de 1983

La promulgación del Código de Derecho Canónico de 1983 planteó dudas porque el nuevo código no nombraba expresamente a la masonería, a diferencia del código anterior. El 26 de noviembre de 1983, la Congregación para la Doctrina de la Fe aclaró que esa ausencia obedecía a un criterio de redacción y no suponía un cambio en la posición de la Iglesia.4

La declaración confirmó que la afiliación a asociaciones masónicas continuaba prohibida porque sus principios se consideraban irreconciliables con la doctrina católica. Añadió que los fieles afiliados incurrían en pecado grave y no podían acercarse a la sagrada comunión.4

La aclaración doctrinal de 1985

En 1985, la Congregación explicó el sentido de la declaración de 1983. Respondió a la objeción de que algunas logias no imponían una religión o filosofía común y reunían a personas de distintas creencias en torno a valores humanistas compartidos. Para la Congregación, ese carácter plural no eliminaba el problema: la incompatibilidad afectaba a los principios y a sus consecuencias para la fe y la moral católicas.1

La respuesta pastoral de 2023

En 2023, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe reafirmó que la participación activa de los fieles en la masonería está prohibida por la incompatibilidad entre la doctrina católica y la masonería. Precisó que la declaración de 1983 se aplica a quienes están formal y conscientemente inscritos en logias y han asumido principios masónicos, incluidos los clérigos afiliados.5

El Dicasterio también recomendó una respuesta pastoral que explique de manera accesible las razones de esa incompatibilidad. La orientación combina, por tanto, la claridad doctrinal con la catequesis y el acompañamiento de los fieles.5

Razones de la incompatibilidad

Principios y concepción religiosa

La Iglesia no considera suficiente que una asociación declare respeto por todas las religiones o afirme reunir a creyentes en un principio común. En su evaluación, la aceptación de principios compartidos por encima de las diferencias religiosas puede plantear una cuestión doctrinal cuando esos principios no reconocen plenamente las exigencias de la fe cristiana. La Congregación para la Doctrina de la Fe mantuvo que la incompatibilidad subsiste incluso cuando una logia concreta no manifiesta hostilidad hacia la Iglesia.1

Fe y exigencias morales

La declaración de 1983 vincula la pertenencia masónica con la incompatibilidad tanto de doctrina como de principios. La explicación de 1985 añade que la cuestión alcanza también las exigencias morales de la fe. Por ello, el juicio eclesial no se reduce a la valoración de acciones particulares de una logia, sino que comprende la adhesión a un marco de principios que la Iglesia considera incompatible con la fe católica.4,1

Consecuencias para los católicos

Prohibición de afiliación

La afiliación a asociaciones masónicas permanece prohibida para los católicos. La declaración de 1983 no dejó a las autoridades eclesiásticas locales la facultad de rebajar ese juicio mediante una valoración distinta de la naturaleza de las asociaciones masónicas.4

En 2023, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe reiteró que la prohibición alcanza a la participación activa de los fieles y también a los clérigos afiliados.5

Pecado grave y comunión eucarística

La declaración de 1983 afirma que los fieles afiliados a asociaciones masónicas incurren en pecado grave y no pueden acercarse a la sagrada comunión.4

Una explicación jurídica publicada en 2005 relacionó esta situación con el canon 916 del Código de Derecho Canónico, que obliga a quien tiene conciencia de pecado grave a abstenerse de comulgar. También distinguió esta responsabilidad personal de la norma del canon 915, aplicable al ministro que no debe admitir a la comunión a quien persiste obstinadamente en pecado grave manifiesto.6

La declaración de 1983 no presenta la afiliación como una excomunión automática. Por tanto, no debe confundirse su enseñanza sobre el pecado grave y la comunión con la aplicación de una pena canónica que el documento no establece expresamente.4

Síntesis

La postura católica contemporánea mantiene la prohibición de afiliación a la masonería y fundamenta esa norma en la incompatibilidad doctrinal y moral entre sus principios y la fe católica. La falta de una mención expresa a la masonería en el Código de Derecho Canónico de 1983 no modificó esa posición, que la Iglesia reiteró en 1983 y confirmó en 2023.4,5

Citas y referencias

  1. Congregación para la Doctrina de la Fe. Irreconciliabilidad entre la fe cristiana y la masonería - Reflexiones un año después de la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 1 (1985). 2 3 4 5 6 7
  2. Papa Benedicto XIV. Providas Romanorum, 1 (1751). 2
  3. Naturaleza malvada de la masonería, Papa León XIII. Custodi di quella Fede, 10 (1892).
  4. Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Declaración sobre las asociaciones masónicas, 1 (1983). 2 3 4 5 6 7
  5. Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Petición de Su Excelencia Reverendísima Monseñor Julito Cortes, obispo de Dumaguete (Filipinas), sobre el mejor enfoque pastoral ante la pertenencia a la masonería por parte de los fieles católicos, 1 (2023). 2 3 4
  6. La eucaristía en el orden jurídico de la Iglesia - Límites al derecho a recibir la Santísima Eucaristía, Dicasterio para los Textos Legislativos. La eucaristía en el orden jurídico de la Iglesia (12 de noviembre de 2005), II (2005).
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