Concepto oficial
El Catecismo de la Iglesia Católica define la masturbación como «la estimulación deliberada de los genitales con el fin de obtener placer sexual» y la califica como una acción intrínsecamente y gravemente desordenada1. Esta definición se basa en la constante tradición magisterial y en la «sensibilidad moral del pueblo de Dios», que han sostenido sin duda que la masturbación se opone al fin propio del acto sexual.
Fundamento en la enseñanza magisterial
El documento Persona humana de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) reitera que el acto «contraviene la finalidad del órgano sexual, pues se busca placer fuera de la relación conyugal que la moral exige»2. Asimismo, el mismo texto subraya que la masturbación «daña la capacidad del cuerpo para la unión matrimonial auténtica»2.
