Santa Catalina de Alejandría
La tradición hagiográfica vinculó desde antiguo a santa Catalina de Alejandría con las nupcias místicas. Las representaciones artísticas suelen mostrar al Niño Jesús entregándole un anillo, con la Virgen María como testigo. La escena expresa su virginidad consagrada y su fidelidad a Cristo hasta el martirio.
El motivo tuvo una amplia difusión en el arte cristiano europeo. Pintores como Hans Memling, Jacob Jordaens y Correggio representaron el matrimonio místico de santa Catalina de Alejandría.
Santa Catalina de Siena
Santa Catalina de Siena recibió en la tradición espiritual una especial consideración como esposa de Cristo. Su relación esponsal con Jesús aparece unida a la misión eclesial, al amor por el Papa, a la reforma de la Iglesia y al servicio de los pecadores.
En sus cartas, Catalina identifica la condición de «sierva» y la de «esposa» de Cristo. El servicio a Dios no constituye una situación inferior a la unión espiritual, sino el camino por el que la persona entra en una relación más plena con el Señor. La santa presenta a Cristo como el Esposo que comunica la vida mediante su sangre y llama al alma a una fidelidad indivisa.
Santa Teresa de Jesús
Santa Teresa de Jesús ofreció la formulación más influyente del matrimonio espiritual en la tradición carmelitana. En el Castillo interior, lo presenta como la culminación de las moradas del alma. La santa describe una presencia de Cristo en lo más íntimo de la persona y una transformación tan profunda que el alma queda unida a Dios de manera estable, aunque todavía no posea la visión beatífica propia del cielo.
Teresa distingue entre los «desposorios espirituales» y el matrimonio espiritual. Los primeros preparan y orientan hacia una unión más firme; el segundo manifiesta una unión interior más permanente y transformante. La santa advierte, mediante sus comparaciones, que el lenguaje humano resulta insuficiente para describir una gracia que supera la imaginación y los sentidos.
San Juan de la Cruz
San Juan de la Cruz desarrolló la doctrina del matrimonio espiritual en obras como el Cántico espiritual y la Llama de amor viva. Para él, la unión plena requiere la purificación de los sentidos y del espíritu, el desprendimiento de todo apego desordenado y la acción gratuita de la gracia.
La noche espiritual no constituye una ausencia absoluta de Dios, aunque el alma la experimente como oscuridad. Representa el proceso mediante el cual Dios purifica la inteligencia y la voluntad para que la persona no confunda al Creador con sus consuelos, imágenes o expectativas. El matrimonio espiritual culmina esta transformación en una caridad viva y estable.
Santa Teresa de Lisieux y otros santos
La tradición católica también ha aplicado el lenguaje esponsal a numerosos santos y santas que vivieron una entrega total a Cristo sin recibir necesariamente visiones de anillos o ceremonias celestiales. La vida de oración, la virginidad consagrada, el martirio, la atención a los pobres y la aceptación amorosa de la voluntad divina pueden expresar una auténtica dimensión nupcial.
La tradición histórica ha relacionado el matrimonio místico, en sentido amplio, con figuras como la beata Ángela de Foligno, santa Coleta, santa Catalina de Ricci, santa María Magdalena de Pazzi, santa Verónica Giuliani y la venerable María de Ágreda, entre otras.