El matrimonio sin sexo de mutuo acuerdo se define como aquella unión sacramental entre bautizados en la que los contrayentes consienten libremente en transferirse mutuamente los derechos conyugales —ius in corpus—, pero acuerdan, por pacto o voto común, no ejercerlos en actos sexuales. Esta abstinencia puede ser temporal (por motivos de oración o circunstancias vitales) o perpetua (como en los matrimonios virginales).
A diferencia de un matrimonio consumado, que incluye la unión carnal completa, este tipo preserva la virginidad física de los esposos, pero no por defecto de consentimiento, sino por una elección deliberada orientada al bien espiritual. La Iglesia lo considera válido porque el matrimonio se perfecciona por el consentimiento, no necesariamente por la consumación.4,5
Distinción con otras formas de continencia
Continencia temporal: Permitida por San Pablo para dedicarse a la oración (1 Cor 7,5), siempre con acuerdo mutuo y por tiempo limitado.1,6
Continencia perpetua: Excepcional, como en matrimonios virginales, donde se concede el derecho pero se promete no usarlo.2,3
No debe confundirse con la separación de lecho por motivos graves (enfermedad, etc.), que no implica acuerdo previo sobre la abstinencia total.3
Esta práctica exige rareza de virtud, ya que demanda un dominio heroico de los instintos y una orientación escatológica del amor conyugal.2
