Matrimonio sin sexo por desgana de uno de los dos
En la doctrina católica, el matrimonio es un sacramento indisoluble que une a los esposos en una comunión total de vida y amor, abierta a la procreación y caracterizada por la fidelidad mutua. La ausencia de relaciones sexuales por desgana unilateral de uno de los cónyuges plantea desafíos morales, pastorales y canónicos, ya que el acto conyugal es expresión esencial del don mutuo y del deber conyugal derivado de la Escritura y el Magisterio. Aunque la Iglesia reconoce causas graves que pueden justificar periodos de abstinencia, el rechazo persistente y egoísta al acto conyugal sin motivo fundado constituye un desorden grave, sin disolver por ello el vínculo matrimonial. Este artículo explora los fundamentos teológicos, las obligaciones recíprocas, las posibles causas, las consecuencias y las vías pastorales, basándose en la enseñanza oficial de la Iglesia.1,2,3
Tabla de contenido
Fundamentos teológicos del matrimonio católico
El matrimonio católico se fundamenta en la Sagrada Escritura y la Tradición, donde se presenta como una alianza divina que refleja el amor de Cristo por su Iglesia. Según el relato de la creación en el Génesis, Dios instituye el matrimonio como unión entre hombre y mujer que se convierten en «una sola carne» (Gn 2,24), superando la soledad original del ser humano mediante la complementariedad sexual.2,4,5
La dimensión unitiva y procreativa del acto conyugal
El acto conyugal no es mero instinto biológico, sino un signo sacramental del amor total, fiel y fecundo. Posee una doble dimensión: unitiva (expresión de comunión personal) y procreativa (abierta a la vida). San Juan Pablo II, en su Teología del Cuerpo, enfatiza que el cuerpo humano tiene un sentido esponsal, revelando que los esposos están llamados a donarse mutuamente de forma íntegra, sin reservas. Privar artificial o caprichosamente esta unión contradice el lenguaje del cuerpo, que habla de amor total y apertura a la vida.6,7,8
La Iglesia enseña que la sexualidad humana, ordenada al matrimonio, integra eros (amor apasionado) y agape (amor oblativo), como explica Benedicto XVI en Deus caritas est. Esta unidad eros-agape se realiza plenamente en el matrimonio monogámico, icono del amor de Dios por su pueblo.1,2
Indisolubilidad del vínculo matrimonial
Un matrimonio ratificado y consumado entre bautizados es absolutamente indisoluble, ni siquiera por el Romano Pontífice. El Código de Derecho Canónico (c. 1085) impide contraer nuevo matrimonio mientras subsista el vínculo anterior, incluso si no se consumó. Solo un tribunal eclesiástico puede declarar la nulidad si faltaron elementos esenciales al consentimiento.3,9,10
El deber conyugal en la enseñanza de la Iglesia
La Escritura es clara: «El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, e igualmente la mujer con el marido» (1 Cor 7,3). San Pablo advierte contra la abstinencia prolongada salvo por acuerdo mutuo y temporal, para evitar tentaciones.11
Obligación moral recíproca
El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2361) afirma que la sexualidad se realiza humanamente solo en el amor total hasta la muerte. Negarse al acto conyugal por desgana egoísta viola este deber, convirtiendo al cónyuge en objeto en lugar de sujeto de amor. Pío XI en Casti connubii permite el uso natural del acto por fines secundarios (ayuda mutua, fomento del amor), pero prohíbe perversiones que alteren su naturaleza intrínseca.12,13
La Congregación para la Educación Católica subraya que las relaciones íntimas están reservadas al matrimonio para garantizar la unión inseparables de los significados unitivo y procreativo.14
Causas de la desgana en uno de los cónyuges
La desgana sexual unilateral puede tener raíces diversas, no siempre culpables:
Factores psicológicos o patológicos: Depresión, traumas, desequilibrios hormonales. La Iglesia distingue entre pecados y debilidades no imputables.13
Influencias culturales: Una visión utilitarista del sexo o materialista del cuerpo, contraria a la teología del cuerpo.4
Conflictos relacionales: Falta de comunicación o resentimientos acumulados.
Razones graves justificadas: Enfermedad grave, embarazo de riesgo o discernimiento espiritual temporal, siempre mutuo.15,11
San Juan Pablo II destaca que la periodicidad natural (métodos naturales de planificación familiar) fomenta la sensibilidad mutua y el respeto a los ritmos biológicos, sin mutilar el acto.15,7
Consecuencias morales y espirituales
Para el cónyuge rechazado
El rechazo persistente genera sufrimiento, tentación a la infidelidad o desaliento espiritual. Sin embargo, la Iglesia exhorta a la paciencia, oración y caridad, recordando que el amor conyugal trasciende lo sexual.11
Para el cónyuge que rehúsa
Si la desgana es voluntaria y sin causa grave, incurre en pecado grave contra la justicia y la caridad conyugal. Puede debilitar el vínculo unitivo, pero no lo disuelve. La abstinencia unilateral no es signo de amor, sino de egoísmo, opuesto al don esponsal.6,16
En casos extremos de no consumación, la historia canónica antigua permitía ciertas salidas (ej. monacato mutuo), pero solo si no se había dado el acto conyugal.17
Impacto en los hijos y la familia
La frigidez conyugal afecta la estabilidad familiar, modelo para los hijos de la comunión trinitaria.8,16
Orientación pastoral y soluciones prácticas
La Iglesia ofrece caminos misericordiosos:
Diálogo y sacramentos: Confesión, dirección espiritual y Eucaristía para sanar heridas.
Asesoramiento profesional: Terapia católica compatible con la fe, integrando biofisiología y teología del cuerpo.4
Formación en métodos naturales: Fomenta el autocontrol y respeto mutuo.15,11
Ejemplo de la Sagrada Familia: José y María vivieron continencia virginal, pero su unión fue fecunda espiritualmente.11
Documentos como Familiaris consortio invitan a redescubrir la dimensión esponsal del cuerpo.15
Casos canónicos especiales
Matrimonio no consumado: Posible disolución por el Papa (privilegio paulino o petrino), pero raro y regulado.9,17
Nulidad matrimonial: Si la exclusión del bien de la fidelidad o hijos invalidó el consentimiento ab initio.10
Separación de lechos: Permitida por adulterio grave o peligro espiritual (c. 1151-1155 CIC), sin disolver el vínculo.
Testimonios del Magisterio y santos
San Juan Pablo II insistió en la educación afectiva para vivir la castidad conyugal. Teólogos como Janet E. Smith destacan que la continencia periódica es «lenguaje de verdad» del cuerpo.6,7
En resumen, la desgana unilateral no destruye el matrimonio sacramental, pero exige conversión mutua hacia el amor oblativo. La Iglesia acompaña con verdad y misericordia, recordando que «Dios no pide imposibles» (Concilio de Trento).13
Citas
Parte i: «la unidad del amor en la creación y en la historia de salvación» - La novedad de la fe bíblica, Papa Benedicto XVI. Deus Caritas Est, § 9. ↩ ↩2
Parte i: «la unidad del amor en la creación y en la historia de salvación» - La novedad de la fe bíblica, Papa Benedicto XVI. Deus Caritas Est, § 11. ↩ ↩2 ↩3
Código de derecho canónico. Código de Derecho Canónico, § 1085 (1983). ↩ ↩2
Matrimonio en la visión integral del hombre, Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 2 de abril de 1980 (1980). ↩ ↩2 ↩3
En los primeros capítulos del Génesis, el matrimonio es uno e indisoluble, Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 21 de noviembre de 1979: En los 1.º capítulos del Génesis, el matrimonio es uno e indisoluble. ↩
Técnicas personalistas, Janet E. Smith. La universalidad del derecho natural y la irreducibilidad del personalismo, § 16 (2013). ↩ ↩2 ↩3
Teología del cuerpo, Janet E. Smith. La universalidad del derecho natural y la irreducibilidad del personalismo, § 15 (2013). ↩ ↩2 ↩3
Mark S. Latkovic. 'Teología del cuerpo' de Juan Pablo II y la importancia de la vergüenza sexual a la luz del 'Significado nupcial' del cuerpo: algunas implicaciones para la bioética y la ética sexual, § 16 (2004). ↩ ↩2
John Corbett, OP, Andrew Hofer, OP, y col. Propuestas recientes para la atención pastoral de los divorciados y vueltos a casar: una evaluación teológica, § 5 (2014). ↩ ↩2
Sección dos los siete sacramentos de la Iglesia, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1629 (1992). ↩ ↩2
Karol Cardenal Wojtyła, y col. Los fundamentos de la doctrina de la Iglesia respecto a los principios de la vida conyugal: un memorándum redactado por un grupo de teólogos morales de Cracovia, § 35 (2012). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5
Sección dos los diez mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2361 (1992). ↩
El abuso del matrimonio - De la misma encíclica, «casti connubii», 31 de diciembre de 1930, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes de la dogma católica (Enchiridion Symbolorum), § 3718. ↩ ↩2 ↩3
IV - Algunos problemas particulares, Congregación para la Educación Católica. Orientación educativa en el amor humano: esquemas para la educación sexual, § 95 (1983). ↩
A los participantes en la sesión de estudio organizada por la Academia Pontificia de Ciencias, Papa Juan Pablo II. A los participantes en la sesión de estudio organizada por la Academia Pontificia de Ciencias (18 de noviembre de 1994), § 4. ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Parte tres - La vida de la Iglesia - III. La familia cristiana como nueva creación (el cuarto, quinto, sexto y noveno mandamiento) - A. Matrimonio cristiano - 4. Fructificación marital en amor, Sínodo de la Iglesia Católica Ucraniana de Ritos Bizantinos. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo – Nuestro Pascha, § 871 (2016). ↩ ↩2
El vínculo del matrimonio - De la carta «ex publico instrumento» al obispo de Brescia, de tiempo incierto, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes de la dogma católica (Enchiridion Symbolorum), § 755 (1854). ↩ ↩2
