El matrimonio es una institución divinamente establecida desde la creación del hombre y la mujer a imagen y semejanza de Dios1. La Sagrada Escritura comienza con esta creación y culmina con la visión del «banquete de bodas del Cordero», mostrando la centralidad del matrimonio en el plan de salvación de Dios1.
A. Institución Divina y Propósitos Fundamentales
Dios instituyó el matrimonio como una forma de vida en la que se realiza una comunión de personas mediante el uso de la facultad sexual2. La unión de un hombre y una mujer fue bendecida por Dios con el mandato «Sed fecundos y multiplicaos» (Génesis 1:28), lo que subraya que la complementariedad sexual y la fecundidad son inherentes a la naturaleza misma del matrimonio según el plan del Creador2.
Los fines principales del matrimonio son el bien de los cónyuges (su comunión y amor mutuo) y la generación y educación de los hijos3,4,5. Estos dos aspectos están intrínsecamente conectados, y el amor conyugal alcanza su plenitud al estar abierto a la vida6.
B. El Matrimonio como Alianza
El matrimonio se establece mediante la alianza conyugal, que es el consentimiento irrevocable de ambos esposos, por el cual se entregan y se aceptan libremente el uno al otro7. Esta alianza es un pacto incondicional y duradero, que implica una entrega total y mutua de sí mismos8,9. La estabilidad de este amor prometido ante el altar no está sujeta a cambios, y la gracia de Dios ayuda a sostener los lazos sacramentales, fortaleciendo a la pareja para afrontar los desafíos de la vida8,9.
