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Melitón de Sardes

Melitón de Sardes fue un obispo, teólogo y escritor cristiano del siglo II, considerado una de las figuras más relevantes de la Iglesia de Asia Menor. Su obra conservada ofrece un testimonio excepcional sobre la celebración de la Pascua, la interpretación cristológica del Antiguo Testamento, la doctrina de la redención y la vida de las comunidades cristianas durante el Imperio romano. También ocupa un lugar fundamental en la historia del canon bíblico, pues su relación de libros del Antiguo Testamento constituye el testimonio más antiguo conservado sobre el canon utilizado por una Iglesia cristiana.1,2

H. Melito van Sardes, kerkvader Melito Bisschop van Sardis. Onderwysende inde Cristelyke Godsdienst (titel op object),
Ver información de la imagenH. Melito de Sardes, padre de iglesia Melito, obispo de Sardis. Enseñando la religión cristiana (título del objeto), RP-P-1896-A-19368-1267, c. 1698. https://hdl.handle.net/10934/RM0001.COLLECT.144276, Rijksmuseum, CC0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreMelitón de Sardes
CategoríaPersona
DescripciónObispo, teólogo y escritor del siglo II, autor de la Homilía sobre la Pascua y otras obras patrísticas. Fue una autoridad de la Iglesia de Asia Menor, defendió la tradición pascual cuartodecimana y aportó la relación más antigua del canon del Antiguo Testamento
TítuloObispo de Sardes
Contexto HistóricoImperio romano; controversia cuartodecimana sobre la fecha de la Pascua
Fecha de Celebración1 de abril
LugarSardes, Lidia, Asia Menor
Obra DestacadaHomilía sobre la Pascua
TipoObispo, II, segunda mitad del siglo II, Festividad litúrgica

Tabla de contenido

Vida

Origen y episcopado

Melitón fue obispo de Sardes, ciudad de Lidia, en Asia Menor. Sardes había sido una antigua capital lidia y, durante la época romana, formaba parte de la provincia de Asia. La comunidad cristiana de la ciudad aparece ya en el Apocalipsis de san Juan, que dirige una de sus cartas a la Iglesia de Sardes.3

Los datos biográficos sobre Melitón son escasos. Eusebio de Cesarea lo presenta como obispo de Sardes y como uno de los escritores cristianos de mayor relieve de su tiempo. También afirma que Melitón y Apolinar de Hierápolis dirigieron sendas apologías al emperador romano reinante, probablemente Marco Aurelio.2

Una carta de Polícrates de Éfeso al papa Víctor, conservada por Eusebio, recuerda a Melitón como una autoridad de la Iglesia de Asia. Polícrates lo describe con una vida enteramente guiada por el Espíritu Santo y afirma que recibió sepultura en Sardes. La expresión griega transmitida sobre su estado personal ha dado lugar a distintas interpretaciones antiguas, entre ellas «eunuco» y «virgen».1

Fecha de actividad

Melitón desarrolló su actividad durante la segunda mitad del siglo II. Su ministerio episcopal coincidió con las controversias sobre la fecha de la Pascua y con la presión ejercida contra los cristianos bajo el Imperio romano.

La Homilía sobre la Pascua suele situarse aproximadamente entre los años 160 y 170. El escrito pertenece a una etapa temprana de la literatura cristiana y presenta una teología anterior a la terminología técnica de las controversias cristológicas de los siglos IV y V.4,5

Obras

Eusebio conservó los títulos de numerosas obras de Melitón, aunque la mayor parte de ellas desapareció. Entre los escritos conocidos figuran los siguientes:

  • Apología de la fe cristiana, dirigida al emperador Marco Aurelio.
  • Sobre la Pascua (Peri Pascha).
  • Églogas, una colección de pasajes de la Ley y los Profetas relacionados con Cristo y la fe cristiana.
  • Sobre la corporeidad de Dios.
  • Sobre la Encarnación.
  • Sobre la Pasión.
  • Sobre el bautismo.
  • Sobre el cuerpo y el alma.
  • Sobre la cruz.
  • Sobre la fe.

Eusebio también menciona otras obras cuyos contenidos apenas conocemos. La tradición atribuyó a Melitón algunos escritos que hoy no pueden considerarse auténticos, entre ellos una supuesta Clave de la Sagrada Escritura, diversas cadenas exegéticas y textos tardíos sobre san Juan Evangelista y la Virgen María.1

La Homilía sobre la Pascua

Transmisión y autenticidad

La obra más importante conservada de Melitón es la Homilía sobre la Pascua. Durante mucho tiempo recibió el título de Homilía sobre la Pasión, pero la investigación posterior ha considerado más adecuado identificarla como una homilía pascual.6

Un códice en papiro del siglo IV, conocido como papiro Chester Beatty-Michigan, atribuye el texto a Melitón, aunque no conserva el título completo. La publicación moderna del texto comenzó en 1940 con la edición de Campbell Bonner. Posteriormente aparecieron nuevas ediciones críticas que incorporaron fragmentos y versiones antiguas, especialmente en siríaco.7,5

El estilo elevado de la obra provocó dudas sobre su autenticidad. Algunos investigadores consideraron demasiado elaborada su retórica para un escrito cristiano del siglo II. Otros autores defendieron la atribución a Melitón mediante argumentos externos -como el testimonio del papiro- e internos, entre ellos la teología arcaica del texto y la ausencia de la terminología propia de las controversias cristológicas posteriores. La atribución a Melitón alcanzó finalmente un amplio reconocimiento entre los estudiosos.5

Género literario

La homilía combina varios géneros:

  • Exposición bíblica.
  • Proclamación litúrgica.
  • Himno cristológico.
  • Alabanza de Cristo.
  • Interpretación tipológica de la Pascua judía.

Su composición utiliza paralelismos, antítesis, repeticiones, ritmo y series de frases breves. Estos recursos acercan la obra a la predicación litúrgica y a la himnografía cristiana primitiva. La pieza constituye uno de los testimonios más antiguos conservados de la literatura homilética cristiana.4,8

Teología de Melitón

Cristo, cumplimiento de la Pascua

El centro de la homilía es la identificación de Jesucristo con el verdadero Cordero pascual. Melitón interpreta el relato del Éxodo como una figura cuyo cumplimiento acontece en Cristo.

La Pascua de Israel anuncia la liberación; la Pascua de Cristo realiza la salvación definitiva. La sangre del cordero pascual prefigura la sangre de Cristo, y la liberación de la esclavitud de Egipto anticipa la liberación del pecado y de la muerte.

Melitón expresa esta correspondencia mediante una fórmula cristológica: en lugar del cordero aparece Dios; en lugar de la oveja aparece un hombre; y en ese hombre está Cristo, que reúne en sí la totalidad del misterio de la salvación.9

La interpretación no contempla a Cristo solo como un personaje posterior al Antiguo Testamento. Cristo constituye la realidad hacia la que orientaban las figuras bíblicas. La Pascua antigua posee, por tanto, un sentido profético y alcanza su plenitud en la Encarnación, la Pasión y la Resurrección.

Encarnación y redención

La homilía presenta la Encarnación como la venida salvadora de Dios al mundo. Dios no permanece distante del sufrimiento humano, sino que asume la condición humana para elevarla hacia la vida divina. Melitón relaciona estrechamente la Encarnación con la Pasión: el que salva es el mismo que ha asumido la humanidad y ha padecido en ella.9,10

La soteriología de Melitón utiliza el lenguaje del rescate, la restitución y la liberación. La humanidad había perdido la condición recibida al principio y Cristo restaura la vida mediante su obra redentora. La Pascua aparece así como el centro de una economía unitaria de la salvación.6,10

Pecado de Adán y herencia humana

Melitón interpreta el pecado de Adán como una ruptura de la relación originaria con Dios. El hombre, creado para la felicidad, desobedece y queda sometido a la corrupción, la muerte y la esclavitud.

La homilía describe esta situación mediante una serie de contrastes: Adán deja a sus descendientes no la castidad, sino el deshonor; no la incorruptibilidad, sino la corrupción; no la libertad, sino la esclavitud. La «herencia» de Adán designa principalmente la pérdida de la salvación sobrenatural y la condición caída de la humanidad.11,10

La formulación de Melitón pertenece al lenguaje teológico del siglo II. No conviene identificar automáticamente cada una de sus expresiones con la elaboración posterior de la doctrina del pecado original. Su pensamiento ofrece, sin embargo, un testimonio temprano de la conexión entre el pecado de Adán, la pérdida de la vida y la necesidad de la redención de Cristo.11,6

El canon del Antiguo Testamento

Melitón compuso las Églogas, una obra formada por extractos de la Ley y de los Profetas relacionados con Cristo y con la fe cristiana. Eusebio conservó un pasaje de esta obra que incluye una relación de libros del Antiguo Testamento.

Esta relación convierte a Melitón en la fuente más antigua conservada sobre el canon del Antiguo Testamento en la Iglesia primitiva. La importancia del testimonio no reside solo en la lista, sino también en el procedimiento seguido por Melitón: buscó en las Escrituras los libros reconocidos por la tradición de Israel y los leyó desde su cumplimiento en Cristo.1

El testimonio de Melitón debe situarse dentro de la pluralidad de usos escriturísticos existente en las comunidades cristianas del siglo II. Su canon refleja la tradición bíblica conocida en Asia Menor, pero no permite reconstruir por sí solo todas las diferencias posteriores entre las listas cristianas del Antiguo Testamento.

La controversia cuartodecimana

La fecha de la Pascua

La controversia cuartodecimana enfrentó a diversas Iglesias cristianas durante los siglos II y III por la fecha de la celebración pascual.

Las Iglesias de Asia Menor celebraban la Pascua cristiana el día 14 del mes de nisán, coincidiendo con la fecha de la Pascua judía, cualquiera que fuese el día de la semana. El término «cuartodecimano» procede precisamente de quartodecimus, «decimocuarto».

Roma y otras Iglesias celebraban la Pascua el domingo siguiente al 14 de nisán. Para esta tradición, el domingo poseía un valor decisivo porque recordaba la Resurrección de Cristo.

Melitón y la tradición de Asia Menor

Melitón perteneció a la tradición pascual de Asia Menor y aparece vinculado a sus principales defensores. Polícrates de Éfeso lo incluye entre las grandes autoridades asiáticas que mantenían la práctica cuartodecimana.1

Su escrito Sobre la Pascua nació probablemente en el contexto de una discusión pascual desarrollada en Laodicea. El fragmento conservado por Eusebio no permite conocer todos los detalles del conflicto, pero confirma el interés de Melitón por la cuestión pascual.1

Melitón defendió la continuidad de la tradición recibida en las Iglesias de Asia Menor. Su posición no debe entenderse como una oposición a la fe romana en la Resurrección, sino como una defensa de una práctica litúrgica apostólica que vinculaba la Pascua cristiana con la Pascua judía mediante el día 14 de nisán.

Relación con Roma

A finales del siglo II, el papa Víctor intentó imponer la práctica romana a las Iglesias cuartodecimanas y amenazó con excluirlas de la comunión. Polícrates de Éfeso respondió defendiendo la tradición asiática y recordó a sus grandes testigos, entre ellos Melitón.

La controversia muestra que la Iglesia antigua compartía la misma fe en Cristo y en su misterio pascual, aunque todavía no había alcanzado una uniformidad universal en la disciplina litúrgica. El conflicto también revela el peso de las tradiciones locales y la creciente conciencia de la autoridad de Roma.

La interpretación de la «sustitución»

El lenguaje patrístico

La literatura cristiana del siglo II utiliza con frecuencia fórmulas de contraste entre la antigua alianza y su cumplimiento en Cristo. En Melitón aparecen expresiones como «en lugar del cordero, Dios» y «en lugar de la oveja, un hombre». Este lenguaje pertenece a la retórica patrística de la sustitución, la correspondencia y el cumplimiento.9

La retórica de Melitón presenta a Cristo como la realidad plena anunciada por las figuras bíblicas. El cordero pascual, el Éxodo y la liberación de Israel encuentran en Cristo su sentido definitivo. La argumentación busca proclamar la novedad de la salvación cristiana mediante una lectura tipológica de las Escrituras.

Distinción respecto de interpretaciones contemporáneas

La retórica antigua de la sustitución no equivale necesariamente a todas las formulaciones contemporáneas de una supuesta sustitución histórica o religiosa. Melitón habla principalmente en categorías litúrgicas, bíblicas y cristológicas: la figura encuentra su realidad, la promesa alcanza su cumplimiento y la Pascua antigua anuncia la Pascua de Cristo.

Por ello, conviene distinguir tres niveles:

  1. El nivel bíblico, en el que los acontecimientos del Éxodo prefiguran la obra salvadora de Cristo.
  2. El nivel cristológico, en el que Cristo aparece como el verdadero Cordero y como cumplimiento de la Pascua.
  3. El nivel histórico y teológico, en el que los lectores posteriores han discutido la relación entre Israel, la Iglesia y las alianzas.

La interpretación de Melitón debe comprenderse primero dentro de los dos primeros niveles. Trasladar directamente su lenguaje retórico a debates contemporáneos puede producir anacronismos y oscurecer el propósito original de la homilía.

Importancia histórica

Melitón resulta fundamental para el conocimiento de varios aspectos del cristianismo antiguo:

  • La vida episcopal en las Iglesias de Asia Menor.
  • La celebración primitiva de la Pascua.
  • La relación entre cristianismo y judaísmo.
  • La interpretación cristológica del Antiguo Testamento.
  • El desarrollo temprano de la doctrina de la redención.
  • La reflexión sobre Adán, el pecado y la muerte.
  • La formación del canon bíblico.
  • La predicación litúrgica del siglo II.
  • La defensa intelectual de la fe ante el Imperio romano.

Su obra también demuestra que la teología cristiana del siglo II poseía una estructura doctrinal rica antes de la aparición de las fórmulas conciliares posteriores. Melitón habla de la Encarnación, la Pasión, la Resurrección y la salvación con un lenguaje todavía simbólico, bíblico y litúrgico, pero con una profunda coherencia cristológica.

Culto y memoria

La tradición litúrgica conmemora a Melitón el 1 de abril. La memoria del obispo de Sardes quedó vinculada especialmente a su defensa de la tradición pascual asiática y a su célebre homilía sobre la Pascua.1

Melitón de Sardes ocupa así un lugar destacado entre los Padres apostólicos y los primeros escritores eclesiásticos. Su legado une la antigüedad de la tradición bíblica, la celebración litúrgica de la Pascua y la proclamación de Jesucristo como centro y plenitud de la historia de la salvación.

Citas y referencias

  1. San Melitón. Enciclopedia católica, San Melitón (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. Melito y las circunstancias que registra, Eusebio de Cesarea. Historia de la Iglesia (Eusebio de Cesarea), Libro IV, Capítulo XXVI, no I (325). 2
  3. Sardes. Enciclopedia católica, Sardes (1913).
  4. F. Mendoza-Ruiz. Estado actual de la investigación sobre la homilía acerca de la pascua, atribuida a Melitón de Sardes, VII (1969). 2
  5. F. Mendoza-Ruiz. Estado actual de la investigación sobre la homilía acerca de la pascua, atribuida a Melitón de Sardes, IV (1969). 2 3
  6. F. Mendoza-Ruiz. El pecado original en la homilía sobre la pascua de Melitón de Sardes, II (1970). 2 3
  7. F. Mendoza-Ruiz. Estado actual de la investigación sobre la homilía acerca de la pascua, atribuida a Melitón de Sardes, I (1969).
  8. F. Mendoza-Ruiz. Estado actual de la investigación sobre la homilía acerca de la pascua, atribuida a Melitón de Sardes, III (1969).
  9. Melitón de Sardes, J. Ibáñez-Ibáñez; F. Mendoza-Ruiz. Diversas presencias de Cristo en las homilías pascuales griegas, III (1972). 2 3
  10. F. Mendoza-Ruiz. El pecado original en la homilía sobre la pascua de Melitón de Sardes, III (1970). 2 3
  11. F. Mendoza-Ruiz. El pecado original en la homilía sobre la pascua de Melitón de Sardes, I (1970). 2
Modificado el 8 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.95 • 92 visitas • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/xj78wstn4

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