Relato evangélico
Los Evangelios sinópticos —Mateo (14,1-12), Marcos (6,14-29) y Lucas (9,7-9)— ofrecen el testimonio principal sobre el martirio de san Juan Bautista. Según estos relatos, Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, había encarcelado al profeta por reprender públicamente su unión ilícita con Herodías, esposa de su hermano Herodes Filipo. Juan proclamaba con audacia: «No te es lícito tenerla».3,4
El clímax se produce durante el banquete de cumpleaños de Herodes. La hija de Herodías, identificada por el historiador judío Flavio Josefo como Salomé, danza ante los invitados y cautiva al tetrarca. Este, embriagado por el momento, le promete con juramento concederle «lo que pida, aunque sea la mitad de mi reino». Instigada por su madre, Salomé exige «la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja». Herodes, apesadumbrado pero atado por su promesa y el temor a los comensales, ordena la ejecución. Un guardia decapita a Juan en la prisión de Macheronte, y la cabeza es entregada a la joven, quien se la presenta a Herodías.3,4,1
Los discípulos de Juan recogen su cuerpo, lo sepultan y notifican el suceso a Jesús, quien se retira a un lugar desierto. Este detalle evangélico conecta el martirio con la misión de Cristo, prefigurando su propia Pasión.3,4
Contexto histórico y fuentes extrabíblicas
Aunque los Evangelios son la fuente canónica principal, Flavio Josefo corrobora el hecho en sus Antigüedades judías (XVIII, 5,2), describiendo a Juan como un hombre virtuoso que exhortaba a la justicia y al bautismo purificador. Josefo atribuye la derrota posterior de Herodes ante Aretas IV a la venganza divina por el asesinato.1,5
La prisión se ubicaba en la fortaleza de Macheronte, al este del Mar Muerto, según tradición confirmada por excavaciones arqueológicas. Herodes temía a Juan por su santidad, pero lo protegía inicialmente; Herodías, en cambio, albergaba un rencor implacable. San Agustín califica el juramento de Herodes como un «doble pecado: rashly tomado y criminalmente cumplido».1,5

