Principio de no contradicción
El principio de no contradicción, principio metafísico básico, es afirmado por la Iglesia como condición indispensable para cualquier afirmación teológica coherente. Long señala que este principio no es sólo lógico, sino metafísico, pues se aplica al ser mismo y sostiene la consistencia de la doctrina cristiana.
Causa primera y sustancia
El primer juicio fundamental afirma que «Dios es la fuente de todo ser». Esta premisa sostiene que Dios es esse puro, causa eficiente y final de la existencia de todas las criaturas. La distinción entre sustancia y relación en la Trinidad y la unión hipostática de Cristo dependen de este marco metafísico, que garantiza la coherencia doctrinal de los misterios centrales de la fe,.
Ley natural y fin último
La ley natural, derivada de la razón humana y fundamentada en la metafísica del fin último, es un elemento esencial del magisterio moral. Santo Tomás define la ley natural como la participación racional del ser humano en la ley eterna de Dios, lo que permite discernir el bien y el mal mediante la razón natural antes de la revelación. Esta doctrina ha sido reiterada en documentos como Veritatis Splendor y sigue guiando la enseñanza moral de la Iglesia.