El proyecto de 'Abd al-Raḥmān I
La construcción de la mezquita comenzó en el siglo VIII, durante el gobierno de 'Abd al-Raḥmān I, fundador del emirato omeya independiente de Córdoba. La obra se inició tradicionalmente en torno al año 786 y convirtió el antiguo espacio cristiano en el núcleo de un gran edificio de oración islámico.
La edificación respondió tanto a necesidades religiosas como políticas. Córdoba necesitaba un gran centro cultual que manifestara la autoridad del nuevo poder omeya y la importancia de la ciudad como capital de al-Ándalus. La mezquita aljama, es decir, la mezquita principal de una ciudad, cumplió desde entonces una función central en la vida pública cordobesa.
La obra incorporó materiales procedentes de edificios romanos y visigodos anteriores. Columnas, capiteles, fustes y otros elementos fueron reutilizados en la nueva construcción. Esta práctica, habitual en la arquitectura antigua y medieval, no debe interpretarse únicamente como destrucción o sustitución: también revela la apropiación de la memoria monumental de Córdoba por parte de cada nuevo poder político y religioso.
La sala de oración
El elemento más célebre de la mezquita es la sala hipóstila, formada por una extensa sucesión de columnas y arcos. Su composición genera una impresión visual de profundidad, repetición y continuidad. La combinación de columnas de mármol o piedra, capiteles antiguos, pilares y arcos superpuestos permitió alcanzar una altura considerable sin renunciar a la ligereza espacial.
Los arcos de herradura y los arcos superiores, con alternancia de dovelas claras y rojizas, producen el característico efecto cromático del edificio. La solución estructural facilitó la ampliación progresiva de la sala y originó uno de los interiores más reconocibles de la arquitectura medieval europea.
El edificio no nació de una sola campaña constructiva. Los sucesivos emires y califas ampliaron la mezquita conforme aumentaban la población, la riqueza y la relevancia política de Córdoba.
Ampliaciones omeyas
La mezquita recibió ampliaciones durante los gobiernos de 'Abd al-Raḥmān II, 'Abd al-Raḥmān III, al-Ḥakam II y al-Manṣūr. Cada etapa dejó una fisonomía propia.
La ampliación de 'Abd al-Raḥmān II extendió el edificio hacia el sur. Durante el califato, al-Ḥakam II impulsó una ampliación de gran riqueza decorativa, especialmente visible en la zona del antiguo miḥrāb, el nicho que orientaba la oración hacia La Meca. La portada del miḥrāb, las cúpulas y los mosaicos dorados manifiestan la estrecha relación entre poder político, arte monumental y culto islámico.
Al-Manṣūr amplió considerablemente el conjunto hacia el este. Esta intervención alteró la posición axial del miḥrāb respecto del centro geométrico del edificio, pero multiplicó la superficie disponible para la oración comunitaria.
La antigua mezquita alcanzó así una escala extraordinaria. La enciclopedia católica de comienzos del siglo XX la describía como una de las construcciones árabes más grandes y magníficas, y recordaba que el edificio era ya entonces la catedral de Córdoba.