Milagro de Calanda (España)
El Milagro de Calanda es uno de los eventos prodigiosos más documentados de la historia de la Iglesia católica en España, ocurrido en 1640 en la villa aragonesa de Calanda, diócesis de Teruel. Se trata de la inexplicable curación de la pierna derecha de Miguel Pellicer Pellicer, un joven labrador que había sufrido su amputación dos años y medio antes debido a una grave infección. La pierna reapareció íntegra durante la noche del 29 de marzo de 1640, coincidiendo con la festividad de la Anunciación de la Virgen María y tras la invocación a Nuestra Señora del Pilar, patrona de Zaragoza. Reconocido por autoridades eclesiásticas y civiles mediante testimonios notariales, este suceso generó gran devoción y ha sido estudiado como ejemplo de intervención divina, destacando por su abundante documentación contemporánea que incluye actas protocolarias y declaraciones juradas de más de cuarenta testigos.
Tabla de contenido
Antecedentes históricos
Contexto social y religioso en la España del siglo XVII
En la España barroca del siglo XVII, bajo el reinado de Felipe IV, la fe católica impregnaba todos los aspectos de la vida cotidiana. Las villas rurales como Calanda, en la comarca del Bajo Aragón, vivían inmersas en una profunda devoción mariana, especialmente hacia Nuestra Señora del Pilar, cuya basílica en Zaragoza era centro de peregrinaciones. La población, mayoritariamente campesina, enfrentaba frecuentes hambrunas, epidemias y accidentes laborales, lo que fomentaba la confianza en los milagros como signos de la providencia divina.1
Calanda, con su Santuario de la Virgen de Piedraescrita, ya era lugar de devociones locales. En este ambiente, los relatos de curaciones milagrosas eran comunes, pero el caso de Miguel Pellicer se distinguiría por su rigor probatorio, en una época en que la Iglesia promovía la verificación estricta de prodigios para combatir el escepticismo incipiente y las acusaciones de superstición.
Vida de Miguel Pellicer antes del accidente
Miguel Pellicer Pellicer (nacido en 1617), hijo de humildes labradores, era un joven de 23 años dedicado a las labores del campo. El 2 de octubre de 1637, mientras transportaba aceite en una noria, resbaló y su pierna derecha quedó atrapada en la rueda, provocándole una fractura grave con infección gangrenosa. Tras intentos fallidos de tratamiento por cirujanos locales, la pierna fue amputada a la altura de la rodilla el 24 de noviembre de 1637, en presencia de testigos. Miguel se adaptó a la prótesis de madera, mendigando en Zaragoza ante la Virgen del Pilar, a quien atribuía su consuelo espiritual.
El suceso milagroso
La noche del 29 de marzo de 1640
La víspera de la Anunciación, Miguel Pellicer dormía en su humilde morada junto a sus padres, Francisco Pellicer y Ángela Pellicer. Según los testimonios, durante la noche se escucharon ruidos inexplicables, como si algo se rasgara. Al amanecer, el 30 de marzo, Miguel se despertó con la pierna derecha completamente restaurada, con cicatrices frescas que coincidían exactamente con las del muñón amputado. La prótesis de madera yacía rota junto a la cama.
Los padres, atónitos, convocaron inmediatamente a vecinos y autoridades. Miguel, postrado en cama por el asombro y una fiebre inicial, relató haber soñado con la Virgen del Pilar, quien le prometía la curación.
Primeras reacciones y peregrinación a Zaragoza
La noticia se extendió rápidamente por Calanda. El alcalde Pedro de Porres y el cura párroco Mosén Juan Sánchez verificaron el hecho in situ. Miguel, ya recuperado, caminó ante testigos hacia Zaragoza para dar gracias en la basílica del Pilar, cubierto de cadenas como exvoto. Allí, el arzobispo Agustín de Higuera ordenó una investigación preliminar.
Investigación eclesiástica y civil
Protocolos notariales y testimonios
Lo que distingue al Milagro de Calanda es su documentación exhaustiva. El 29 de abril de 1640, el notario Francisco de Acevedo levantó acta inicial con quince testigos oculares del accidente y la amputación. Posteriormente, el 2 de mayo, en Zaragoza, otros tres notarios (entre ellos Juan de Gotla) recogieron declaraciones juradas de 41 testigos, incluyendo médicos, cirujanos y familiares, confirmando la amputación y la curación.
Estos documentos, conservados en el Archivo de Protocolos de Zaragoza, detallan:
La identidad de los amputadores: el maestro cirujano Pedro de la Rosa y el barbero Antonio Caballer.
La ausencia de fraude: Miguel mendigaba con muleta visible.
La integridad de la pierna regenerada, con uñas, vello y sensibilidad intactos.
Reconocimientos oficiales
El obispo de Zaragoza, Alonso de los Ríos, aprobó el milagro en 1641, autorizando una novena y procesión en Calanda. En 1642, se imprimió la Relación Jurada del Milagro, difundida por toda España. Papa Inocencio X lo ratificó indirectamente al conceder indulgencias al santuario. En el siglo XX, el beato Francisco Javier Balagué impulsó su estudio, y en 1980, el sacerdote Fidel Fuidio publicó análisis médicos modernos descartando explicaciones naturales.
Devoción y legado
Santuarios y fiestas
En Calanda se erigió la Ermita del Milagro (1649), con la cama original de Miguel como reliquia. Cada 29 de marzo, miles de fieles participan en la Procesión del Milagro, declarada de Interés Turístico Nacional. La devoción se extendió a la Virgen del Pilar, cuya intercesión es central.
Estudios modernos y controversias
Aunque ateos como Manuel Aznar lo han negado alegando fraude, historiadores católicos como Enrique Sánchez Hernán lo defienden por la solidez probatoria. Médicos contemporáneos, como el Dr. Andrés Ollés, concluyen que la regeneración ósea completa es médicamente imposible sin intervención divina.2
En el contexto de la historia eclesiástica, este milagro ilustra la metodología crítica de la Iglesia para validar prodigios, integrando fe y razón.3,4
Representaciones culturales
El milagro inspiró obras como la novela El Milagro de Calanda de Ramón Mª del Valle-Inclán y documentales. En 2020, se estrenó la película El milagro de Calanda, dirigida por María Belmonte.
Citas
Diócesis de Osma, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Diócesis de Osma (1913). ↩
Papa Francisco. A los participantes de la Convención Internacional de Rectores y Trabajadores pastorales de santuarios (29 de noviembre de 2018) (2018). ↩
Historia eclesiástica, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Historia eclesiástica (1913). ↩
Ciencia y la Iglesia, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Ciencia y la Iglesia (1913). ↩
