Infancia y vocación sacerdotal
San Juan María Vianney nació el 8 de mayo de 1786 en Dardilly, cerca de Lyon, en una familia campesina devota.1 En un contexto marcado por la Revolución Francesa, realizó su primera comunión en secreto a los trece años y sintió la llamada al sacerdocio a los dieciocho, pese a las dificultades iniciales de su padre para costear sus estudios.1 Sus aptitudes académicas eran limitadas, especialmente en latín, pero su piedad y perseverancia le permitieron avanzar bajo la tutela del abate Balley en Ecully.2
Desafíos militares y ordenación
En 1809, fue reclutado para el ejército napoleónico, pero una enfermedad y un episodio de deserción involuntaria —ayudado por un misterioso desconocido— lo llevaron a refugiarse en Les Noës durante catorce meses.2 Tras una amnistía imperial en 1810, retomó sus estudios y, pese a fracasos en exámenes, fue ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1815 por gracia especial del vicario general, quien reconoció su virtud sobre su erudición.2
Ministerio en Ars y santidad heroica
Nombrado párroco de Ars-sur-Formans en 1818, transformó el pueblo mediante la confesión, la oración y la penitencia. Su vida de austeridad extrema —ayunos, vigilias y lucha contra el demonio— atrajo a miles de peregrinos.3,4 Obediente a su obispo, rechazó múltiples intentos de retiro a la vida eremítica.4 Murió el 4 de agosto de 1859, rodeado de fieles, tras recibir los últimos sacramentos.5
