Nacimiento y vocación carmelita
Santa Teresa de Jesús nació el 28 de marzo de 1515 en Ávila, España, con el nombre de Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, en una familia numerosa de nueve hermanos y tres hermanas por parte de madre.1,2 Hija de Alfonso Sánchez de Cepeda y Beatriz de Ahumada, su infancia estuvo marcada por una profunda piedad, influida por la lectura de vidas de mártires que la impulsaron a desear el martirio desde niña.2 A los doce años, tras la muerte de su madre, se encomendó a la Virgen María y entró en el Monasterio de la Encarnación de Ávila, donde profesó como carmelita en 1534.1
Su vida religiosa evolucionó hacia una profunda reforma de la Orden del Carmelo, fundando conventos de descalzas junto a San Juan de la Cruz, como el de San José en Ávila en 1562. Sus escritos, como El libro de su vida y El castillo interior, la convierten en la primera mujer doctora de la Iglesia, proclamada así por el Papa Pablo VI en 1970.2
Muerte y primeras veneraciones
Santa Teresa falleció la noche del 15 de octubre de 1582 en el Convento de Alba de Tormes, pronunciando palabras de humildad: «Después de todo, muero hija de la Iglesia» y «¡Oh Señor mío y Esposo mío, ha llegado la hora que tanto he deseado!».2 Su entierro inicial fue sencillo, pero pronto surgieron testimonios de gracias y milagros atribuidos a su intercesión, impulsando su beatificación en 1614 por Pablo V y canonización en 1622 por Gregorio XV.2
