San Nicolás nació hacia 1246 en Sant’Angelo, cerca de Fermo, en la región italiana de las Marcas. Ingresó en la Orden de Ermitaños de San Agustín antes de cumplir los veinte años y recibió la ordenación sacerdotal hacia 1270. Pasó los últimos treinta años de su vida en Tolentino, donde desarrolló una intensa actividad de predicación, atención a los enfermos, reconciliación de personas enfrentadas y ayuda a los pobres.1,2
La tradición presenta su espiritualidad bajo los rasgos de la penitencia, la obediencia, la oración y la caridad. Durante su ministerio, san Nicolás distribuía alimentos a los necesitados en la puerta del convento. Una narración temprana vincula esta tarea con la curación de un niño enfermo, después de que el fraile impusiera la mano sobre su cabeza y confiara su curación a Dios.1
San Nicolás murió en Tolentino el 10 de septiembre de 1305, según el relato biográfico de Alban Butler. La Catholic Encyclopedia proporciona como fecha de muerte el 10 de septiembre de 1306, diferencia que procede de la transmisión histórica de las biografías antiguas. El papa Eugenio IV canonizó a Nicolás de Tolentino en 1446 y estableció su fiesta el 10 de septiembre.1,2,3


