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Milagro de la Virgen de La Salette (Francia)

Milagro de la Virgen de La Salette (Francia)
Estatua de la Virgen de La Salette con los niños (detalle), interior de la iglesia de Corps. Original, Fr.Latreille, CC BY-SA 3.0 📄

El milagro de la Virgen de La Salette se refiere a la aparición mariana ocurrida el 19 de septiembre de 1846 en la montaña de La Salette, en el departamento de Isère (Francia), a dos niños pastores: Mélanie Calvat y Maximin Giraud. La Virgen María, presentándose como una «hermosa dama» en medio de una luz resplandeciente, les transmitió un mensaje de reproche por los pecados de la humanidad, amenazas de castigos divinos si no se convertían, y promesas de misericordia. Tras una exhaustiva investigación eclesiástica, el obispo de Grenoble, Mgr. Philibert de Bruillard, aprobó la autenticidad de la visión en 1851, fomentando un importante centro de peregrinación que atrae a miles de fieles anualmente y ha dado origen a la Congregación de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette.

Tabla de contenido

Contexto histórico y geográfico

La Salette se encuentra en la comuna de La Salette-Fallavaux, en el cantón de Corps, departamento de Isère, diócesis de Grenoble, a unos 5918 pies de altitud, aproximadamente a tres millas del pueblo. En el siglo XIX, esta región alpina era predominantemente rural, con una población dedicada al pastoreo y la agricultura, marcada por la pobreza y las dificultades climáticas.1,2

El 19 de septiembre de 1846, alrededor de las tres de la tarde, en pleno día soleado, los dos niños pastores —Mélanie Calvat Mathieu, de quince años, y Maximin Giraud, de once— custodiaban sus rebaños en la montaña. Ambos eran analfabetos y de origen humilde, lo que subraya la simplicidad de los videntes en el relato tradicional del milagro.1

Descripción de la aparición

Los niños relataron que, mientras buscaban un martillo perdido, divisaron una luz resplandeciente similar a un sol. En su centro apareció una «hermosa dama» vestida con un traje inusual: un vestido blanco con delantal, un chal azul adornado con una cruz y rosas multicolores en los pies. La figura medía aproximadamente la estatura de una niña de quince años y tenía el rostro cubierto de lágrimas, evocando un profundo dolor maternal.1

La Virgen se sentó inicialmente sobre una piedra, con las manos juntas en oración, y luego se elevó unos centímetros del suelo. Habló alternando entre francés y patois local, adaptándose al limitado entendimiento de los niños. Su mensaje duró unos veinte minutos, tras los cuales les confió secretos particulares a cada uno antes de desaparecer ascendiendo hacia el este.1,3

Este suceso generó una inmediata conmoción en la región, atrayendo a multitud de testigos que verificaron la huella luminosa en la nieve y la piedra donde se había sentado la Virgen.1

El mensaje transmitido por la Virgen

El núcleo del mensaje de la Virgen de La Salette fue un llamado urgente a la conversión y al arrepentimiento. Reprochó la impiedad de los cristianos, especialmente el desprecio del domingo (trabajar en lugar de asistir a Misa), el uso profano del nombre de Dios y la falta de respeto hacia los mandamientos. Lamentó:

«¡Ay de los habitantes de la tierra! Dios los castigará si no se convierten. […] Si se convierten, las piedras y las rocas de las montañas se cambiarán en maná, y las fuentes de las aguas malas se convertirán en aguas salutíferas.»1

Advirtió de castigos divinos como hambrunas, enfermedades y desastres naturales si persistían en el pecado, pero prometió misericordia divina y abundancia si volvían a Dios. Pidió específicamente la oración del rosario y la observancia del día del Señor.1,4

Este mensaje público, repetido fielmente por los niños pese a su ignorancia, resonó como un eco de las profecías bíblicas, enfatizando la justicia y misericordia de Dios.1

Los secretos privados

La Virgen confió un secreto a cada niño, que nunca compartieron entre sí. En 1851, por consejo del obispo de Grenoble, los enviaron por escrito al Papa Pío IX. El secreto de Mélanie fue publicado más tarde, pero el de Maximin permanece inédito. Estos mensajes privados, según la tradición, contenían advertencias apocalípticas y llamadas a la oración, aunque su contenido exacto generó especulaciones.1

Investigación eclesiástica y aprobación

La noticia de la aparición provocó investigaciones inmediatas. Mgr. Philibert de Bruillard, obispo de Grenoble, formó una comisión judicial que interrogó a los videntes y testigos. Tras examinar pruebas, incluyendo curaciones milagrosas en el lugar, la comisión concluyó que la aparición era auténtica.1,2

El 16 de noviembre de 1851, el obispo emitió un decreto declarando la aparición «como cierta» y autorizando el culto a Nuestra Señora de La Salette. Posteriormente, el 1 de mayo de 1852, reiteró la devoción.1,2 Esto pese a oposiciones iniciales de libre pensadores y algunos eclesiásticos en las diócesis de Grenoble y Lyon, agravadas por el «incidente de Ars». Acusaciones como la de que la «dama» era una mujer llamada Lamerlière fueron desmentidas judicialmente.1

Oposición y controversias

La aprobación no acalló todas las dudas. Bajo el sucesor de Bruillard, Mgr. Ginoulhiac (1852), surgieron ataques renovados contra la realidad del milagro. Sin embargo, el flujo de peregrinos y curaciones persistió, consolidando su reputación.1,3

En el contexto católico, el milagro de La Salette se enmarca en las apariciones marianas del siglo XIX, como Lourdes o Fátima, evaluadas bajo criterios eclesiásticos estrictos: coherencia doctrinal, frutos espirituales y ausencia de contradicciones.5

El santuario y las peregrinaciones

Poco después, el 25 de mayo de 1852, se colocó la primera piedra de una gran iglesia en la montaña, elevada luego a basílica. Inicialmente atendida por los Misioneros de La Salette, fundada para propagar el mensaje, en 1891 pasó a sacerdotes diocesanos debido a leyes anticlericales.1,6

La Salette se convirtió en un principal lugar de peregrinación en la diócesis de Grenoble, junto a Notre-Dame de Parménie y Notre-Dame de l’Osier. Miles visitan anualmente, especialmente el 19 de septiembre, atraídos por curaciones y conversiones.1,2,3

La Congregación de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette

Inspirados en la aparición, los Misioneros de La Salette surgieron para combatir los pecados denunciados por la Virgen, como la blasfemia y el profanación del domingo. Su espíritu es de oración y sacrificio. Expandieron su apostolado a Europa, América, África y Asia, con provincias en Canadá, Estados Unidos y otros lugares. En 1909, la Santa Sede aprobó sus constituciones.6

El Papa Juan Pablo II, en 2000, les exhortó a centrarse en la reconciliación, recordando el mensaje de esperanza de La Salette: «La Salette es un mensaje de esperanza, nutrido por la intercesión de la Madre de la humanidad».4

Legado en la doctrina y la liturgia católica

El milagro refuerza la enseñanza católica sobre la Maternidad espiritual de María como mediadora de misericordia, alineada con documentos como Marialis Cultus de Pablo VI, que destaca la devoción mariana en la liturgia.7

En el Misal Romano, se honra a la Virgen en fiestas como la de Nuestra Señora de los Dolores, extensible a advocaciones como La Salette.8 Su mensaje sigue vigente, invitando a la conversión en tiempos de secularismo.

Citas

  1. La Salette, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §La Salette (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15

  2. Grenoble, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Grenoble (1913). 2 3 4

  3. Peregrinaciones, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Peregrinaciones (1913). 2 3

  4. Papa Juan Pablo II. A los Misioneros de Notre‑Dame de la Salette (4 de mayo de 2000) – Discurso (2000). 2

  5. John Henry Newman. Dos Ensayos sobre Milagros Bíblicos y Eclesiásticos: Ensayo II, § 254 (1890).

  6. Misioneros de La Salette, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Misioneros de La Salette (1913). 2

  7. Parte I – Sección I – La Virgen bendita en la liturgia romana revisada, Papa Pablo VI. Marialis Cultus, § 13 (1974).

  8. Propio de los santos – 15 de septiembre – Nuestra Señora de los Dolores – Memorial, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. El Misal Romano (Traducción al inglés según la Tercera Edición Típica), §Propio de los santos (2011).