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Milagro de San Antonio de Padua (Italia)

Milagro de San Antonio de Padua (Italia)
Dominio Público.

Los milagros de San Antonio de Padua en Italia constituyen un conjunto de prodigios atribuidos a este santo franciscano del siglo XIII, ocurridos principalmente en ciudades como Padua, Rimini y Verona. Estos eventos, narrados en fuentes hagiográficas y confirmados por la tradición eclesiástica, destacan su poder taumatúrgico, su predicación contra herejías y vicios sociales, y su intercesión por los necesitados. Canonizado rápidamente por el papa Gregorio IX en 1232, San Antonio es invocado como patrono de las cosas perdidas y reconocido como Doctor de la Iglesia por su doctrina evangélica. Sus milagros no solo convirtieron herejes y reconciliaron enemigos, sino que influyeron en leyes civiles y generaron una devoción perdurable.1,2

Tabla de contenido

Contexto histórico y vida de San Antonio en Italia

San Antonio de Padua, nacido Fernando de Bulhões en Lisboa alrededor de 1195, ingresó en la Orden de los Frailes Menores tras conocer las reliquias de los primeros mártires franciscanos en Coimbra. Tras un breve periplo en Marruecos y Provenza, se estableció en Italia desde 1221, donde desarrolló su ministerio como predicador itinerante.2

En Italia, San Antonio combatió herejías como la de los cátaros y patarinos, que asolaban el norte y centro del país. Su oratoria, caracterizada por una voz potente, memoria prodigiosa y don de milagros, atrajo multitudes de hasta 30.000 personas en Padua durante la Cuaresma de 1231. Fue ministro provincial de Emilia, pero renunció para dedicarse a la predicación. Murió el 13 de junio de 1231 en las afueras de Padua, donde sus restos fueron trasladados en 1263 a la basílica erigida en su honor.1,2

Sus milagros, documentados en biografías contemporáneas como la Assidua, subrayan su rol como reformador moral contra la lujuria, avaricia y tiranía. El papa Gregorio IX lo llamó «Arca del Testamento» por su profunda comprensión de las Escrituras.1

Principales milagros atribuidos en Italia

San Antonio realizó numerosos prodigios en Italia, muchos de los cuales sirvieron para confirmar la fe católica frente a herejías y promover la conversión. Aunque algunos relatos hagiográficos incluyen elementos legendarios, otros están respaldados por testimonios históricos.1

El milagro del pie amputado en Padua

Uno de los más célebres ocurrió en Padua. Un joven llamado Leonardo, en un arrebato de ira, pateó a su madre. Arrepentido, confesó su culpa a San Antonio, quien exclamó: «El pie que patea a su madre merece ser amputado». Tomando las palabras al pie de la letra, Leonardo se cortó el pie en casa. Al enterarse, el santo tomó el miembro amputado y lo reunió milagrosamente con la pierna, restaurándola por completo. Este prodigio, atribuido por escritores franciscanos, ilustra la santidad filial y el poder de la penitencia.1

Sermón a los peces en el río Brenta

Cerca de Padua, a orillas del río Brenta (no en la ciudad, como se cree popularmente), San Antonio predicó a los herejes que se burlaban de su fe. Al ignorarlo la multitud, se dirigió a los peces, que acudieron en masa a la superficie, adorando en silencio mientras los hombres se convertían avergonzados. Este milagro, narrado por biógrafos, simboliza la creación obediendo a Dios y la superioridad de la verdad evangélica sobre la incredulidad.1

El caballo de Rimini

En Rimini, ante herejes incrédulos, San Antonio ayunó tres días a un caballo, que rechazó el alimento hasta arrodillarse ante el Santísimo Sacramento que el santo sostenía. Este evento, confirmado como histórico frente a versiones legendarias en otras ciudades, convirtió a muchos espectadores y refutó la negación eucarística.1

La comida envenenada por herejes italianos

Herejes italianos ofrecieron a San Antonio alimento envenenado para probar su fe. Al hacer la señal de la cruz, el veneno se volvió inofensivo, lo que llevó a conversiones masivas. Este prodigio resalta su protección divina en la lucha contra la herejía.1

Otros prodigios y reformas sociales

San Antonio no solo obró curaciones físicas, sino que promovió la justicia social. En Padua, sus sermones contra el odio y la enemistad lograron reconciliaciones permanentes, liberaciones de deudores y prisioneros, restituciones y reparación de escándalos. Los sacerdotes locales no bastaban para confesar a los penitentes, algunos guiados por visiones celestiales.1

Sus esfuerzos influyeron en la legislación: el 15 de marzo de 1231, el municipio de Padua aprobó una ley favorable a deudores insolventes, copia de la cual se conserva en el museo local. En Verona, durante la guerra en Lombardía, solicitó al tirano Ezzelino la liberación de prisioneros güelfos, demostrando su valentía apostólica.1

En su lecho de muerte, la gente exclamó: «¡Antonio ha muerto!», reflejando su impacto popular. Tras su fallecimiento, aparecía en sueños exhortando a la confesión.1

Canonización y culto litúrgico

Gregorio IX, convencido por los milagros, lo canonizó el 30 de mayo de 1232, menos de un año después de su muerte, inscribiéndolo en el calendario de Spoleto. En 1263, al abrir su tumba, solo la lengua permanecía incorrupta y roja, lo que San Buenaventura besó exclamando: «¡Oh lengua bendita que siempre alabó al Señor!».1

Proclamado Doctor de la Iglesia en 1946 por Pío XII con el título Doctor Evangelicus, su fiesta se celebra el 13 de junio. La colecta del Misal Romano lo invoca como «predicador eminente e intercesor en las necesidades».2,3 Pío XII y Juan XXIII destacaron su rol en la familia franciscana y su intercesión popular.4

Devoción y patronazgos

San Antonio es patrono de Padua, de los pobres y, especialmente, de las cosas perdidas, tradición surgida de un prodigio con un libro de salmos. También se le invoca por matrimonios y viajes. Su basílica en Padua atrae peregrinos, y su fama taumatúrgica persiste.1,5,6

En contextos litúrgicos, como la fundación de misiones en San Antonio (Texas), se evoca su fiesta.7,8 Estudios modernos distinguen hechos históricos de leyendas, pero afirman su influencia espiritual.9,10

En resumen, los milagros de San Antonio en Italia no solo validaron su santidad, sino que impulsaron la reforma moral y la devoción eucarística, haciendo de él un modelo franciscano perdurable.

Citas

  1. San Antonio de Padua, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §San Antonio de Padua (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

  2. San Antonio de Padua, Papa Benedicto XVI. Audiencia General del 10 de febrero de 2010: San Antonio de Padua (2010). 2 3 4

  3. Propio de los santos – 13 de junio – San Antonio de Padua, sacerdote y doctor de la Iglesia – Memorial, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. El Misal Romano (Traducción al inglés según la Tercera Edición Típica), §Propio de los Santos (2011).

  4. Franciscalis familia (16 de enero de 1963), Papa Juan XXIII. Franciscalis Familia (16 de enero de 1963) (1963).

  5. Aquellos que buscan objetos o personas perdidas – Antonio de Padua, Magisterium AI. Santos patrones en la Iglesia Católica, §Aquellos que buscan objetos o personas perdidas.

  6. Mujeres que buscan esposo – Antonio de Padua, Magisterium AI. Santos patrones en la Iglesia Católica, §Mujeres que buscan esposo.

  7. Viaje apostólico a los Estados Unidos de América y Canadá, Papa Juan Pablo II. Misa para los fieles de San Antonio en Texas, § 1 (1987).

  8. Viaje apostólico a los Estados Unidos de América y Canadá, misa para los fieles de San Antonio – Viaje apostólico a los Estados Unidos de América y Canadá, misa para los fieles de San Antonio, Papa Juan Pablo II. 13 de septiembre de 1987, Misa para los fieles de San Antonio, Texas, § 1.

  9. Santa Felícula, mártir (c. d. C. 90?), Alban Butler. Vidas de los santos de Butler: Volumen II, § 541 (1990).

  10. B4. Culto litúrgico y devoción popular, Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), § 328 (1999).