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Milagro de San Genaro (Italia)

Milagro de San Genaro (Italia)
Dominio Público.

El milagro de San Genaro, también conocido como la licuefacción de la sangre de San Gennaro, es un fenómeno prodigioso reconocido en la tradición católica que ocurre en la Catedral de Nápoles, Italia. Consiste en la transformación de una reliquia sólida de sangre del santo mártir en un líquido que burbujea y aumenta de volumen al ser expuesta cerca de su cabeza. Este suceso, documentado desde siglos atrás, se produce en fechas litúrgicas específicas y ha sido interpretado como una manifestación sobrenatural de la intercesión divina a través del patrono de Nápoles, vinculándose a eventos como la protección de la ciudad ante la erupción del Vesubio en 1631.1,2,3

Tabla de contenido

San Gennaro: el mártir y obispo de Benevento

San Gennaro (o Januarius en latín, San Genaro en italiano), obispo de Benevento, es uno de los mártires más venerados en la Iglesia Católica, especialmente en el sur de Italia. Se cree que sufrió el martirio durante la persecución de Diocleciano alrededor del año 305. Según las tradiciones hagiográficas, Gennaro fue arrestado junto a sus compañeros —el diácono Festo, el lector Desiderio, el diácono Sosio de Miseno, el diácono Próculo de Puteoli, y los laicos Eutiques y Aucuz— por confesar su fe cristiana. Tras ser sometidos a tormentos, como exposición a fieras en el anfiteatro que no los dañó, fueron decapitados cerca de Pozzuoli.2,4

Las actas del martirio, aunque tardías y no del todo fiables, relatan que al momento de su decapitación, algunos fieles recogieron su sangre en ampollas de cristal, que fueron llevadas a Nápoles y depositadas en su tumba. Su cuerpo fue trasladado en varias ocasiones: primero a Benevento, luego a Montevergine, y finalmente en 1497 regresó a Nápoles, donde reposa en la catedral dedicada a él.2,5 La devoción a San Gennaro se remonta al menos al siglo V, con menciones en calendarios litúrgicos orientales y occidentales, y representaciones en catacumbas napolitanas.6

Descubrimiento y custodia de las reliquias

Las reliquias de San Gennaro —su cuerpo, cabeza y dos ampollas con sangre coagulada— se conservan en la Capilla del Tesoro de la Catedral de Nápoles, construida en el siglo XV. La catedral, iniciada en 1272 por orden de Carlos de Anjou, alberga estas veneradas reliquias desde el siglo V, cuando parte de los restos llegaron desde Pozzuoli.2,5 Una de las ampollas, de pequeño tamaño y fijada en un relicario metálico, contiene la sangre que protagoniza el milagro: una masa oscura, opaca y sólida que ocupa aproximadamente la mitad del vial de cristal.1,2

El culto a estas reliquias ha sido promovido por la Sede Apostólica. Pío IX extendió la fiesta litúrgica de la sangre de Cristo a la Iglesia universal, y figuras como San Gaspar del Búfalo propagaron la devoción a la Preciosísima Sangre, en paralelo con la de San Gennaro.7 La Iglesia napolitana custodia las reliquias con estrictos protocolos, y su exposición atrae a miles de fieles.1

Descripción del fenómeno milagroso

El milagro consiste en la licuefacción espontánea de la sangre coagulada: la masa sólida se desprende de las paredes del vial, se vuelve líquida, adquiere un tono rubí y, en ocasiones, hierve o burbujea, incrementando su volumen como si estuviera recién derramada.1,2 El Breviario Romano lo describe así: «Es bien conocido y patente hasta nuestros días que, cuando la sangre de San Januarius, conservada seca en una pequeña ampolla de cristal, se pone a la vista de la cabeza del mismo mártir, suele derretirse y burbujear de modo muy extraño, como si acabara de ser derramada».1,2

Procedimiento de la exposición

Durante las exposiciones litúrgicas, se coloca un busto de plata con la cabeza del santo en el altar mayor. El relicario con la sangre se acerca a la cabeza, sostenido por el arzobispo o un sacerdote sin tocar el cristal, girándolo periódicamente para observar cambios. Tras un intervalo variable (de minutos a una hora), se anuncia «Il miracolo si è fatto» (El milagro se ha realizado), se canta el Te Deum y los fieles veneran el relicario besando el cristal.1,2 Grupos devotos, como las «zie di San Gennaro» (tías de San Gennaro), mujeres napolitanas de avanzada edad, intensifican las oraciones si hay demora.1,2

El fenómeno rara vez falla en mayo y septiembre, pero es más variable en diciembre.2

Fechas litúrgicas de la licuefacción

El milagro ocurre tres veces al año, en conexión con eventos históricos:

Registros documentan el suceso desde hace cuatro siglos, con menciones en el Martirologio Romano.2,6

Significado histórico y cultural en Nápoles

Para los napolitanos, la licuefacción es un presagio divino: su fracaso augura calamidades como guerras, hambrunas o erupciones volcánicas (ejemplos en 1939, 1940, 1943).1,6 Nápoles, amenazada por el Vesubio, atribuye su salvación en 1631 —cuando la lava se detuvo tras ruegos a San Gennaro— a esta intercesión.5,3 La catedral se convierte en epicentro de fervor popular, con miles congregados y explosiones de alegría al producirse el milagro.1

Este prodigio refuerza la identidad católica de Nápoles, ciudad de fuerte tradición mariana y de santos protectores contra desastres naturales.5

Protección ante el Vesubio

En 1631, una erupción devastadora se detuvo milagrosamente el 16 de diciembre tras invocaciones a San Gennaro, origen de esta fecha litúrgica. Erupciones posteriores (como 1904) también se asocian a su patronazgo.5,3

Perspectiva de la Iglesia Católica

La Iglesia no exige fe divina en milagros postbíblicos, pero los considera evidencias de santidad sujetas a prudencia y examen.6,8 Autores católicos como Herbert Thurston reconocen la autenticidad histórica del fenómeno, descartando fraude deliberado, aunque debaten su origen sobrenatural.2,6 Se valora como confirmación de la fe, ilustrando la providencia divina, similar a la devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo.7,8

Obras como las de Taglialatela y Cavène defienden su carácter prodigioso.6

Controversias y explicaciones alternativas

Aunque la tradición católica lo presenta como milagroso, escépticos proponen causas naturales, como sustancias con bajo punto de ebullición (espermaceti y éter) o efectos térmicos.2,6 Investigaciones científicas, como las de Garlaschelli, han intentado replicarlo en laboratorio, pero la Iglesia enfatiza que la evidencia humana requiere juicio prudente, no fe absoluta.6,8 Ninguna explicación natural ha sido concluyente, y el Kirchliches Handlexikon afirma que «no se ha hallado explicación natural definitiva».6

La autenticidad de la reliquia es debatida —sin culto documentado antes del siglo V—, pero su impacto espiritual perdura.6

Legado contemporáneo

En la era moderna, el milagro persiste: en 2022 se reportaron liquefacciones el 16 de diciembre.1 Para Nápoles, simboliza esperanza amid desafíos, invitando a la oración y confianza en los santos. La Iglesia lo integra en la liturgia, fomentando devoción eucarística y martirial.7,9

Citas

  1. Gerald P. Boersma. Liquefacción y Amor: La Metafísica de un Milagro Eucarístico, § 2 (2024). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12

  2. San Galo, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §San Galo (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15

  3. Liquefacción y amor: La metafísica de un milagro eucarístico*, Gerald P. Boersma. Liquefacción y Amor: La Metafísica de un Milagro Eucarístico, § 1 (2024). 2 3 4

  4. B19: Ss. Galo, obispo de Benevento, y sus compañeros, mártires (c. 305 d.C.?), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, § 598 (1990).

  5. Nápoles, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Nápoles (1913). 2 3 4 5

  6. Ss. Peleo y sus compañeros, mártires (310 d.C.), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, § 600 (1990). 2 3 4 5 6 7 8 9 10

  7. Inde a primis promoviendo la devoción a la sangre más preciosa de nuestro señor Jesucristo (30 de junio de 1960), Papa Juan XXIII. Inde a Primis promoviendo la devoción a la Sangre más Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo (30 de junio de 1960) (1960). 2 3

  8. Milagro, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Milagro (1913). 2 3

  9. Capítulo VII la elección de la misa y sus partes – II. La elección de los textos de la misa – Las lecturas, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, § 357 (2003).