San Gennaro (o Januarius en latín, San Genaro en italiano), obispo de Benevento, es uno de los mártires más venerados en la Iglesia Católica, especialmente en el sur de Italia. Se cree que sufrió el martirio durante la persecución de Diocleciano alrededor del año 305. Según las tradiciones hagiográficas, Gennaro fue arrestado junto a sus compañeros —el diácono Festo, el lector Desiderio, el diácono Sosio de Miseno, el diácono Próculo de Puteoli, y los laicos Eutiques y Aucuz— por confesar su fe cristiana. Tras ser sometidos a tormentos, como exposición a fieras en el anfiteatro que no los dañó, fueron decapitados cerca de Pozzuoli.2,4
Las actas del martirio, aunque tardías y no del todo fiables, relatan que al momento de su decapitación, algunos fieles recogieron su sangre en ampollas de cristal, que fueron llevadas a Nápoles y depositadas en su tumba. Su cuerpo fue trasladado en varias ocasiones: primero a Benevento, luego a Montevergine, y finalmente en 1497 regresó a Nápoles, donde reposa en la catedral dedicada a él.2,5 La devoción a San Gennaro se remonta al menos al siglo V, con menciones en calendarios litúrgicos orientales y occidentales, y representaciones en catacumbas napolitanas.6

