Milagro de San José de Cupertino (Italia)
San José de Cupertino, un místico franciscano del siglo XVII nacido en la localidad italiana de Cupertino, es célebre por sus extraordinarios milagros de levitación, ocurridos durante estados de profundo éxtasis espiritual. Estos fenómenos, documentados por numerosos testigos contemporáneos, lo convirtieron en un símbolo de la unión mística con Dios y le valieron el patronazgo de los viajeros aéreos, estudiantes pobres y aviadores. Sus levitaciones, que se producían de manera espontánea en la oración o durante la celebración eucarística, fueron investigadas por la Iglesia y contribuyeron a su canonización en 1767, destacando la intervención divina en la vida de un humilde sacerdote marcado por la pobreza y la simplicidad.1,2,3
Tabla de contenido
Biografía de San José de Cupertino
Infancia y juventud en Cupertino
San José de Cupertino nació el 17 de junio de 1603 en Cupertino, una pequeña aldea en la diócesis de Nardò, situada entre Brindisi y Otranto, en el Reino de Nápoles (actual Italia). Su padre, Felice Desa, un humilde carpintero, falleció antes de su nacimiento, dejando deudas que obligaron a su madre, Francesca Panara, a dar a luz en un establo debido a la ruina familiar.1
Desde niño, José mostró signos de una profunda vida espiritual. A los ocho años, experimentó su primera visión extática en la escuela, lo que se repetía con frecuencia, dejando su boca abierta y su mirada perdida, ganándose el apodo de «Bocca Aperta» entre los demás niños. A pesar de un temperamento inicialmente irascible, que su madre estricta procuró corregir, demostró una inclinación natural hacia la oración y la penitencia.1
Vocación religiosa y obstáculos iniciales
A los diecisiete años, José intentó ingresar en los Frailes Menores Conventuales, pero fue rechazado por su falta de estudios. Posteriormente, se unió como hermano lego a los Capuchinos en Martino, cerca de Tarento, en 1620. Sin embargo, sus frecuentes éxtasis le impedían cumplir con las tareas comunitarias, lo que llevó a su despido.1
No desanimado, persistió en su oración hasta obtener permiso para trabajar como oblate en el convento franciscano de La Grotella, cerca de Cupertino. Allí, su humildad, obediencia y amor por la penitencia impresionaron tanto que, en 1625, fue admitido al estado clerical y, tres años después, el 28 de marzo de 1628, recibió la ordenación sacerdotal.1
Los milagros de levitación
Naturaleza y frecuencia de los fenómenos
Los milagros de levitación de San José de Cupertino son los más emblemáticos de su santidad. Estos ocurrían durante momentos de intensa devoção espiritual, como la oración, la celebración de la Misa o la meditación eucarística. Numerosos relatos contemporáneos describen cómo era elevado del suelo de forma inexplicable, flotando en el aire por periodos variables, a veces varios minutos, sin aparente esfuerzo físico.3
Estos eventos no eran aislados: se produjeron en múltiples ocasiones a lo largo de su vida religiosa, especialmente en los conventos franciscanos de Italia. Testigos oculares, incluyendo superiores religiosos y fieles, certificaron que José era levantado por una fuerza sobrenatural, con su cuerpo rígido y los ojos fijos en el cielo, en un estado de completo desapego de lo terrenal.1,3
Contextos específicos de las levitaciones
Las levitaciones solían manifestarse en contextos litúrgicos o devocionales:
Durante la Misa: Elevaciones repentinas al pronunciar el Gloria o en la elevación de la hostia consagrada.
En oración privada: Mientras besaba crucifijos o imágenes sagradas.
Ante testigos involuntarios: Incluso en presencia de obispos o inquisidores enviados para examinar los hechos.3
La Iglesia, cautelosa ante tales fenómenos, sometió a José a estrictos interrogatorios y traslados entre conventos para verificar su autenticidad. A pesar de las restricciones impuestas —como prohibirle celebrar Misa en público—, los milagros persistieron, confirmando su origen divino.1
Investigación eclesial y autenticidad
Exámenes por la Inquisición
Dada la fama de estos prodigios, la Sagrada Congregación de Ritos y autoridades locales investigaron los casos. José fue confinado en varios conventos bajo vigilancia, pero las levitaciones continuaron, observadas por testigos fiables. Estos testimonios, recopilados en procesos de beatificación, destacan la ausencia de fraude o histeria, atribuyendo los hechos a la gracia de Dios.1
En el siglo XVIII, durante su proceso de canonización, se revisaron cientos de declaraciones juradas, consolidando la veracidad de los milagros como signos de su unión con Cristo.3
Canonización y patronazgos derivados
Elevación a los altares
San José de Cupertino falleció el 18 de septiembre de 1663 en Osimo, donde se encontraba confinado por orden superior. Fue beatificado en 1753 y canonizado por el papa Clemente XIII el 16 de julio de 1767. Su fiesta se celebra el 18 de septiembre.1
Patronazgos relacionados con los milagros
Gracias a sus levitaciones, San José es patrono de los viajeros aéreos, pilotos y astronautas, simbolizando la protección divina en los cielos. La conexión es directa: sus ascensos corporales evocan la elevación espiritual y la seguridad en los viajes modernos por el aire.3
Asimismo, es patrono de los estudiantes pobres, por haber superado sus limitaciones intelectuales iniciales mediante la perseverancia y la fe, convirtiéndose en sacerdote pese a ser considerado «ignorante» en su juventud.2
Legado espiritual y devoción actual
Influencia en la mística católica
Los milagros de San José de Cupertino ilustran la tradición católica de los éxtasis místicos, comparables a los de Santa Teresa de Ávila o San Francisco de Asís. Su vida enfatiza la humildad radical y la confianza en la providencia, recordando que Dios elige a los débiles para manifestar su poder.1
En Italia, su tumba en Osimo atrae peregrinos que invocan su intercesión para exámenes, viajes y conversiones espirituales. La devoción se extiende globalmente, con novenas y oraciones específicas por su mediación.2,3
Relevancia contemporánea
En una era de avances aeronáuticos, San José inspira a quienes enfrentan miedos o fracasos académicos. Sus levitaciones, aprobadas por la Iglesia, desafían explicaciones naturalistas y refuerzan la fe en lo sobrenatural, invitando a una oración profunda que eleve el alma más allá de lo material.3
En resumen, los milagros de levitación de San José de Cupertino no solo validaron su santidad, sino que enriquecen la tradición católica con un testimonio vivo de la gracia divina actuando en la humildad cotidiana.
Citas
San José de Cupertino, The Encyclopedia Press. Catholic Encyclopedia, §San José de Cupertino (1913). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8 ↩9 ↩10
Estudiantes pobres - José de Cupertino, Magisterium AI. Santos patronos en la Iglesia católica, §Estudiantes pobres. ↩ ↩2 ↩3
Viajeros aéreos - José de Cupertino, Magisterium AI. Santos patronos en la Iglesia católica, § Viajeros aéreos. ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8
