Infancia y juventud en Cupertino
San José de Cupertino nació el 17 de junio de 1603 en Cupertino, una pequeña aldea en la diócesis de Nardò, situada entre Brindisi y Otranto, en el Reino de Nápoles (actual Italia). Su padre, Felice Desa, un humilde carpintero, falleció antes de su nacimiento, dejando deudas que obligaron a su madre, Francesca Panara, a dar a luz en un establo debido a la ruina familiar.1
Desde niño, José mostró signos de una profunda vida espiritual. A los ocho años, experimentó su primera visión extática en la escuela, lo que se repetía con frecuencia, dejando su boca abierta y su mirada perdida, ganándose el apodo de «Bocca Aperta» entre los demás niños. A pesar de un temperamento inicialmente irascible, que su madre estricta procuró corregir, demostró una inclinación natural hacia la oración y la penitencia.1
Vocación religiosa y obstáculos iniciales
A los diecisiete años, José intentó ingresar en los Frailes Menores Conventuales, pero fue rechazado por su falta de estudios. Posteriormente, se unió como hermano lego a los Capuchinos en Martino, cerca de Tarento, en 1620. Sin embargo, sus frecuentes éxtasis le impedían cumplir con las tareas comunitarias, lo que llevó a su despido.1
No desanimado, persistió en su oración hasta obtener permiso para trabajar como oblate en el convento franciscano de La Grotella, cerca de Cupertino. Allí, su humildad, obediencia y amor por la penitencia impresionaron tanto que, en 1625, fue admitido al estado clerical y, tres años después, el 28 de marzo de 1628, recibió la ordenación sacerdotal.1
