Patología previa
Matteo Pio Colella, niño de San Giovanni Rotondo, enfermó durante la mañana del 20 de enero de 2000. El cuadro inicial incluía fiebre, temblores, debilidad corporal, cefalea y vómitos. Aquella misma tarde ingresó en la Casa Sollievo della Sofferenza. Los médicos observaron un estado general grave, obnubilación de la conciencia, lesiones cutáneas extendidas con tendencia a la necrosis e hiperpirexia, es decir, una elevación extrema de la temperatura corporal. El diagnóstico fue meningitis aguda.
A pesar del tratamiento médico, el estado del niño empeoró rápidamente. Aparecieron hipotensión arterial, coagulación intravascular diseminada, elevación de la creatinina y de la bilirrubina, y signos de insuficiencia orgánica. Durante la noche fue trasladado a la unidad de reanimación, donde necesitó intubación y ventilación asistida. La evolución añadió disnea, bradicardia intensa, choque séptico progresivo, afectación miocárdica e hipoxemia. Los médicos emitieron un pronóstico inmediato desfavorable para la vida.
El decreto pontificio describió la patología con mayor precisión como sepsis meningocócica hiperaguda con choque séptico, hipotensión arterial gravísima, parada cardiaca, hipoxemia prolongada, dificultad respiratoria, coagulación intravascular diseminada e insuficiencia multiorgánica.
Invocación de Padre Pío
Mientras Matteo permanecía en estado crítico, sus padres y otras personas comenzaron a pedir a Dios su curación por intercesión del beato Pío de Pietrelcina. La oración no pretendía atribuir al santo un poder autónomo, sino solicitar su ayuda ante Dios. La invocación tuvo lugar precisamente durante la fase de mayor gravedad clínica.
Curación repentina
Durante la mañana del 21 de enero de 2000, el estado del niño mejoró con extraordinaria rapidez hasta alcanzar la curación completa. La recuperación contrastó con la gravedad de la enfermedad, la rapidez del deterioro y el pronóstico vital emitido pocas horas antes.
El decreto de la Santa Sede calificó la curación como rápida, completa y constante, sin secuelas que permitieran explicar el desenlace mediante la evolución ordinaria de la enfermedad. La consulta médica del Dicasterio consideró la recuperación inexplicable desde el punto de vista científico.
Proceso para la canonización
El proceso canónico sobre la curación de Matteo Pio Colella ocurrió en el tribunal eclesiástico de la diócesis de Manfredonia-Vieste entre el 11 de junio y el 17 de octubre de 2000. La documentación llegó a la Congregación para las Causas de los Santos el 23 de octubre del mismo año.
La consulta médica examinó el testimonio clínico el 21 de noviembre de 2001. Los consultores teólogos estudiaron el caso el 11 de diciembre y la sesión ordinaria de cardenales y obispos lo trató el 18 de diciembre. Ambos órganos respondieron afirmativamente a la cuestión de si existía un milagro realizado por Dios mediante la intercesión de Padre Pío.
El papa Juan Pablo II promulgó el decreto sobre la curación el 20 de diciembre de 2001. El decreto declaró oficialmente la existencia del milagro atribuido a la intercesión del beato Pío de Pietrelcina.
La Santa Sede promulgó el decreto de canonización el 28 de febrero de 2002. Juan Pablo II canonizó a Padre Pío el 16 de junio de 2002.