La tradición del Milagro del cojo de Calanda se remonta al siglo XVI, un período marcado por una viva piedad popular en Aragón, donde las manifestaciones de la fe se entrelazaban con la vida cotidiana. Según la tradición local, el prodigio tuvo lugar en 1584, cuando un hombre llamado Pedro sufría un dolor repentino e inexplicable en su pierna mientras caminaba por las calles de Calanda. Tras ser llevado a la iglesia parroquial, el sacerdote imploró la misericordia divina, y el afectado experimentó una curación instantánea, recuperando por completo la funcionalidad de su miembro.
Este suceso no fue aislado en el contexto católico de la época, donde los milagros de sanación evocaban los relatos evangélicos y apostólicos. Por ejemplo, en los Hechos de los Apóstoles, San Pedro cura a un cojo de nacimiento en la puerta del Templo, un milagro que conmocionó a la multitud y confirmó la autoridad de la Iglesia naciente.1,2,3 De manera similar, el caso de Calanda subraya cómo la fe en el nombre de Cristo puede restaurar lo que la medicina considera imposible, como enfermedades congénitas o crónicas.3
Dos años después, en 1586, el clero local reconoció oficialmente el milagro, erigiendo un pequeño santuario en la plaza principal como testimonio perdurable. A lo largo de los siglos, especialmente desde los años 1900, la devoción ha crecido hasta convertirse en un referente de peregrinación, integrándose en la red de rutas marianas y antonianas de España. Aunque no cuenta con una declaración formal de milagro por la Santa Sede —similar a otros prodigios locales que se sustentan en la tradición oral y documental parroquial—, su persistencia refleja la confianza de los fieles en la providencia divina.4,5,6
| Año | Evento principal |
|---|---|
| 1584 | Curación milagrosa de Pedro en la iglesia local. |
| 1586 | Reconocimiento oficial por el clero y erección de un santuario. |
| 1900-presente | Crecimiento de la celebración anual como peregrinación masiva. |
