Gubbio y la vida itinerante de San Francisco
Gubbio, situada en los Apeninos umbros, era una villa medieval próspera pero expuesta a peligros como lobos salvajes, comunes en la Europa del siglo XIII. San Francisco de Asís (1181/82-1226), fundador de la Orden de Frailes Menores, recorría Italia predicando la pobreza evangélica y el respeto por la creación. Hacia 1220, durante sus peregrinaciones, llegó a esta zona.1
La tradición sitúa el milagro en este entorno rural, donde la amenaza del lobo no era mera fábula, sino un riesgo real para las comunidades agrarias. Francisco, conocido por su ** ternura hacia los animales**, los consideraba hermanos en la familia de la creación, como se refleja en su Cántico de las Criaturas, donde invoca al «hermano sol» y a la «hermana muerte».
Fuentes hagiográficas principales
El relato proviene principalmente de los Fioretti de San Francisco, compilación del siglo XIV basada en testimonios de los primeros frailes. Aunque no contemporáneo, se apoya en la tradición oral franciscana. Brother Leo, compañero inseparable de Francisco desde 1220, documentó otros milagros como los estigmas en La Verna, pero el episodio del lobo se asocia a su cercanía con el santo.2,3
Otras fuentes, como la Leyenda de los tres compañeros (escrita poco después de la muerte de Francisco en 1226), aluden a su gentileza con las bestias, reforzando la autenticidad espiritual del hecho.

