Daroca en la Corona de Aragón
Daroca ocupaba una posición estratégica en el interior del reino de Aragón. La ciudad dominaba las comunicaciones entre el valle del Ebro, Teruel, el Levante peninsular y las tierras castellanas. Su importancia militar y religiosa aumentó después de la conquista cristiana y de la reorganización de los territorios incorporados a la Corona de Aragón.
El milagro tradicionalmente se fecha en el pontificado de Gregorio IX, que comenzó en 1227 y terminó en 1241. La cronología resulta coherente con el año 1239 atribuido al episodio.
En esas décadas, Jaime I de Aragón, conocido como el Conquistador, culminó importantes fases de la expansión aragonesa. El ejército aragonés conquistó Mallorca en 1228 y Valencia en 1238, mientras que la incorporación de nuevos territorios continuó durante los años siguientes.1,2
La conquista de Valencia formaba parte del largo proceso medieval conocido como Reconquista, aunque la historiografía actual analiza este término junto con las complejas relaciones políticas, sociales y culturales entre los reinos cristianos y musulmanes de la península ibérica. La tradición de Daroca interpretó el prodigio dentro de ese horizonte de guerra, conquista y expansión de las instituciones cristianas.
La fecha tradicional de 1239
La tradición darocense sitúa el acontecimiento después de la conquista de Valencia y en el marco de las operaciones militares de la Corona de Aragón en el territorio valenciano. Algunas narraciones relacionan los Corporales con la batalla de Llutxent o Luchente, localidad situada al sur de Valencia.
La cronología de 1239 debe distinguirse de otros milagros eucarísticos medievales. El conocido milagro de Bolsena, por ejemplo, pertenece al siglo XIII, pero las fuentes históricas más antiguas que conservan su memoria son posteriores al acontecimiento y su desarrollo devocional quedó relacionado con la fiesta del Corpus Christi y con Orvieto.3
