Ferrara, antigua capital del ducado de Este, fue un centro cultural y religioso clave en el norte de Italia durante los siglos XV y XVI. Su Escuela de Pintura Ferrarese, influida por artistas como Giovanni Dossi (ca. 1479-1542) y Ortolano Ferrarese (ca. 1490-1525), produjo obras de gran imaginería religiosa, incluyendo representaciones eucarísticas que evocan misterios sacramentales.1,2 La ciudad albergaba congresos eucarísticos y una devoción profunda al Santísimo Sacramento, similar a otros eventos en Italia como el de Bolsena en Orvieto.3
En este ambiente de fervor litúrgico, Ferrara se convirtió en escenario de presuntos milagros que subrayaban la doctrina católica de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, tal como enseñan los papas en mensajes sobre el Corpus Christi.4,5
La Escuela Ferrarese y la iconografía eucarística
Los pintores ferrarese, como Dosso Dossi (seudónimo de Giovanni di Niccolò di Lutero), colaboraron con los duques Alfonso I y Ercole II, creando frescos y altares en catedrales y palacios que simbolizaban la Eucaristía mediante multiplicaciones de panes y peces o banquetes celestiales.1 Ortolano Ferrarese, cuyo padre era jardinero —de ahí su apodo—, pintó obras como el tríptico de San Sebastián, San Roque y San Demetrio, con fondos paisajísticos que evocan la proveniencia natural del pan y vino eucarísticos.2 Estas representaciones artísticas prepararon el terreno cultural para la recepción de milagros locales.
