Ricciarella y la hechicera
Según la narración tradicional, vivían en Lanciano Giacomo Stasio y su esposa Ricciarella. El matrimonio atravesaba una grave discordia, y Ricciarella, deseosa de recuperar el afecto de su marido, acudió a una hechicera.,
La hechicera le aconsejó que recibiera la comunión sin consumir la hostia, que la llevara a casa y que la redujera a polvo al fuego para mezclarlo con los alimentos de su marido. Ricciarella, tras reflexionar largamente, se dejó persuadir.
La hostia en el fuego
Ricciarella recibió la comunión, retiró la hostia de su boca sin consumirla y la llevó a su casa. Allí la colocó sobre un coppo, una teja o pieza de barro cocido, puesto sobre el fuego.
En lugar de reducirse a polvo, la hostia se convirtió en carne de la que brotó abundante sangre. Aterrada, la mujer intentó detener el prodigio arrojando ceniza sobre la teja, pero la sangre manaba con mayor abundancia. Finalmente envolvió el coppo y la hostia en un lienzo.,
El ocultamiento y los signos del establo
Ricciarella ocultó el lienzo bajo el estiércol del establo de la casa. Las narraciones refieren que el animal del marido se negaba a entrar en el establo y se arrodillaba o se postraba, como en actitud de adoración, ante el lugar donde estaba oculta la hostia.,
Giacomo no comprendía lo que sucedía. Atribuyó la conducta del animal a un maleficio de su esposa y la maltrató. En el santuario de Offida se conservan lienzos que representan estas escenas, entre ellas la de Ricciarella golpeada por su marido y la de los animales en adoración.
La confesión y el hallazgo
Durante siete años, Ricciarella vivió atormentada por el remordimiento. Finalmente confesó su sacrilegio al prior del convento agustiniano de Lanciano, fray Giacomo Diotallevi, natural de Offida.,
El fraile acudió al establo y encontró la hostia, el coppo y el lienzo intactos, a pesar del estiércol que los cubría.
El traslado a Offida
En 1280, fray Giacomo llevó las reliquias a Offida, su ciudad natal., El texto de la tradición local refiere que mostró la reliquia al prior del convento, fray Michele Mallicani, y a los ciudadanos más ilustres. Reunida la plata necesaria, el pueblo pidió a fray Michele que viajara a Venecia para encargar una cruz artística en la que colocar la hostia transformada junto con fragmentos de la Santa Cruz.
La tradición añade dos episodios relacionados con ese viaje. El primero narra que el orfebre veneciano enfermó gravemente al tocar el coppo; el fraile le preguntó si estaba en pecado mortal, el orfebre reconoció su culpa y recobró inmediatamente la salud. El segundo cuenta que el dogo de Venecia, informado de la existencia de la reliquia, hizo perseguir con sus galeras la embarcación del fraile, pero una providencial tempestad detuvo a los perseguidores.
El santuario conserva también un lienzo que representa el viaje de Venecia a Offida.
Variantes del relato
Las distintas versiones del relato presentan diferencias en algunos detalles. Entre ellas destacan:
- El animal que se postra ante el lugar del ocultamiento aparece como mula, asno o caballo.
- El marido figura como mercader acomodado o como carretero.
- El tiempo transcurrido entre el sacrilegio y la confesión se fija comúnmente en siete años, aunque alguna versión divulgativa habla de pocos días.
- El recipiente colocado al fuego se describe como teja, coppo o pieza de barro.
Alguna versión identifica a la hechicera como judía. Ese dato no pertenece a lo esencial del relato y no puede servir para atribuir culpa colectiva alguna. La Iglesia deplora los odios, las persecuciones y todas las manifestaciones de antisemitismo, de cualquier época y por parte de cualquier persona.
En el núcleo del relato, quien comete el sacrilegio es una fiel bautizada. El centro de la narración no es la acusación de otros, sino el arrepentimiento de quien ha pecado.