San Antonio de Padua y la predicación en Italia
San Antonio de Padua fue un fraile franciscano, predicador y maestro de teología. San Francisco de Asís le encargó la enseñanza de la teología entre los frailes, con la condición de que el estudio no debilitara «el espíritu de oración y devoción». Antonio desarrolló posteriormente una intensa actividad de predicación, especialmente contra los vicios morales y contra diversos movimientos considerados heréticos por la Iglesia medieval.1
La predicación de Antonio tuvo como uno de sus objetivos combatir el catarismo y el patarinismo, corrientes presentes en distintas regiones del centro y del norte de Italia. Las narraciones sobre sus milagros de conversión incluyen el episodio del caballo de Rímini, junto con el relato de la comida envenenada y el sermón dirigido a los peces.1
Rímini en la tradición antoniana
Rímini aparece como el lugar propio del milagro del caballo. Algunas narraciones medievales posteriores situaron el episodio en otras ciudades, como Toulouse, Wadding o Brujas; sin embargo, la tradición considerada más coherente con la localización italiana identifica Rímini como el escenario original.1
Esta diversidad geográfica muestra que las leyendas hagiográficas medievales podían circular, adaptarse y recibir localizaciones diferentes. La transmisión de un relato no dependía solo de documentos contemporáneos, sino también de la predicación, de la memoria devocional y de las colecciones de vidas de santos.

