Orígenes y fundación
La basílica de Santa María in Trastevere, una de las iglesias más antiguas de Roma dedicada a la Virgen María, data de antes del año 500.1 Situada en el barrio de Trastevere, al otro lado del Tíber, su fundación se remonta a los primeros siglos del cristianismo, en un contexto de devoción mariana creciente durante los siglos IV y V. Fuentes históricas indican que era uno de los templos romanos consagrados a la Madre de Dios, junto con Santa María Antiqua y otros en Constantinopla y Éfeso.1
La iglesia adquirió relevancia al recibir reliquias de mártires, como el cuerpo de San Cornelio, papa y mártir del siglo III, trasladado desde la cripta de Lucina en el cementerio de Calepodio durante el siglo IX.2,3 Este traslado subraya su papel como centro de veneración en la Roma cristiana.
Conexiones con las catacumbas romanas
La tradición une Santa María in Trastevere con las catacumbas romanas, particularmente la cripta de Lucina en el cementerio asociado a los papas mártires. Esta cripta, de posible origen apostólico, albergaba el cuerpo de San Cornelio, martirizado en Centumcellae (actual Civitavecchia), y era objeto de devoción popular.2 Lucina se identifica con Pomponia Graecina, figura mencionada por Tácito, lo que confirma su antigüedad.2
