La tradición católica reconoce milagros de diversas índoles, que se manifiestan a lo largo de la historia de la salvación.
Milagros Bíblicos
Los Evangelios relatan una multitud de milagros realizados por Jesús, aunque solo una pequeña proporción se narra en detalle. Estos milagros, como la alimentación de las multitudes (Mateo 4:25, Lucas 9:14) o las curaciones, eran tan numerosos que su fama se extendió ampliamente. Los Evangelistas hicieron una selección de los muchos eventos milagrosos que rodearon a Jesús, ya que era imposible narrarlos todos (Juan 20:30). Después de la Resurrección, Ascensión y Pentecostés, los apóstoles continuaron realizando «milagros-signos» en nombre de Jesús, como Pedro (Hechos 3, 1-8; 5,15; 9, 32-41), Esteban (Hechos 6, 8) y Pablo (Hechos 14, 8-10).
Milagros Eucarísticos
La Eucaristía es considerada por la Iglesia como el mayor de los milagros. En cada Misa, por la transubstanciación, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, aunque las apariencias de pan y vino permanezcan,. Este es un acto divino que penetra la realidad temporal, y la persistencia de las apariencias sin su sustancia subyacente es una intervención milagrosa de Dios,.
A lo largo de la historia, se han reportado milagros eucarísticos específicos para confirmar la fe en la Presencia Real. Estos incluyen casos donde la Hostia se ha transformado visiblemente en carne o sangre, o donde ha manifestado propiedades extraordinarias,,. Por ejemplo, San Gregorio Magno es acreditado con el milagro de que la sangre brotara de un corporal. Otro caso notable es el de Bolsena, que dio origen a la fiesta del Corpus Christi.
Milagros de los Santos
La vida de los santos está a menudo marcada por milagros, que sirven como testimonio de su santidad y de la continua acción de Dios en el mundo,. Estos milagros son considerados una «voz de Dios» que confirma el juicio de la Iglesia sobre la vida virtuosa de un siervo de Dios y legitima el culto que se le rinde,. Los registros bien atestiguados de estos milagros se encuentran en los Procesos oficiales de canonización de los santos.
Ejemplos históricos de milagros atribuidos a los santos incluyen:
- San Clemente de Roma y San Ignacio de Antioquía hablan de milagros en su tiempo.
- Orígenes relata haber visto expulsiones de demonios, curaciones y profecías cumplidas.
- San Ireneo menciona la capacidad de los hermanos para dar vista a los ciegos, oído a los sordos y expulsar demonios.
- San Atanasio escribió sobre la vida de San Antonio Abad a partir de lo que él mismo vio y escuchó.
- San Justino Mártir apeló a milagros bien atestiguados en Roma.
- Tertuliano desafió a los magistrados paganos a realizar los milagros que los cristianos llevaban a cabo.
- San Agustín documentó una larga lista de milagros extraordinarios ocurridos ante sus propios ojos, incluyendo nombres y detalles.
- San Jerónimo citó milagros obrados a través de reliquias para defender su veneración.
- San Paulino narró lo que vio en la vida de San Ambrosio.
- San Gregorio Magno escribió a San Agustín de Canterbury sobre los muchos milagros que Dios obró a través de él para la conversión de los británicos,.
La Iglesia, a lo largo de los siglos, ha mantenido una sucesión ininterrumpida de poderes milagrosos, incluyendo el don de lenguas, visiones, profecías, expulsión de demonios, curación de enfermos y resurrección de muertos.