Milenarismo procede de milenio, palabra formada a partir del latín mille («mil») y annus («año»). Quiliasmo deriva del griego chília, «mil». Ambos términos designan, en sentido cristiano, la creencia en una etapa futura del reino de Cristo vinculada a la cifra de mil años del Apocalipsis. La duración exacta no constituye un elemento indispensable de todas las versiones milenaristas: lo característico es situar antes del juicio final un reinado terrenal de Cristo con los justos.3,2
La imagen clásica del milenio comprende varios elementos: el retorno glorioso de Cristo, la derrota de las fuerzas hostiles a Dios, la participación de los justos -en algunas versiones, después de una resurrección anticipada- en un reino terrestre y, al término de este, la resurrección universal y el juicio final. Los autores cristianos describieron de maneras diversas el lugar, la duración y las condiciones de ese reino.3



