La Misa del Gallo es la celebración eucarística que tiene lugar en la medianoche del 24 de diciembre, marcando el inicio del día de Navidad. Su nombre popular, «del Gallo», se asocia tradicionalmente a la creencia de que un gallo cantó a medianoche para anunciar el nacimiento de Jesús, o bien a una antigua leyenda que narra cómo un gallo fue el primer animal en presenciar el nacimiento del Salvador y lo anunció con su canto. Litúrgicamente, esta Misa es una de las cuatro misas que se pueden celebrar en la Natividad del Señor: la Misa de la Vigilia, la Misa de Medianoche (Misa del Gallo), la Misa de la Aurora y la Misa del Día1,2,3.
El significado central de la Misa del Gallo radica en la conmemoración del misterio de la Encarnación, cuando «el Verbo se hizo carne»2. Esta celebración invita a la adoración del Niño Jesús, uniéndose a la Virgen María, San José y los pastores de Belén, quienes fueron los primeros en recibir el anuncio de «una gran alegría»1,2,3. La liturgia de esta noche especial enfatiza la llegada de la «plenitud de los tiempos» en la que Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, para redimir a la humanidad y otorgarle la adopción como hijos4.

