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Misa VIII De Angelis

La Misa VIII De Angelis es uno de los conjuntos más emblemáticos del Ordinario de la Misa en la liturgia romana tradicional, compuesto por cantos gregorianos en el modo VIII, caracterizado por su alegría celestial y su evocación angélica. Popularizada en el Graduale Romanum, esta misa incluye piezas como el Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei, que se utilizan ampliamente en celebraciones solemnes, misas votivas de los ángeles y contextos festivos. Su nombre deriva de la melodía jubilosa del Gloria «De Angelis», que remite a la alabanza angélica, y ha sido transmitida a través de sacramentarios antiguos como el Gelasiano y Gregoriano, donde se encuentran oraciones y prefacios afines a los ángeles.1,2,3,4

Tabla de contenido

Origen histórico y litúrgico

La Misa VIII De Angelis forma parte del repertorio del canto gregoriano compilado en el Graduale Romanum y el Liber Usualis, pero sus raíces se hunden en los sacramentarios romanos antiguos. En el Liber Sacramentorum Romanæ Ecclesiæ, atribuido a la tradición leonina, se documentan oraciones y prefacios que se repiten en misas relacionadas con los apóstoles y los ángeles, como la Missa votiva de angelis del Missal Romano.1 Estos textos antiguos, datados en el siglo V, muestran cómo la liturgia invocaba la intercesión angélica mediante fórmulas repetidas en contextos como la octava de los Santos Apóstoles o la fiesta de San Pablo.4

Influencia de los sacramentarios antiguos

Los sacramentarios Gelasiano y Gregoriano preservan elementos que confluyen en la Misa VIII. Por ejemplo, la prefación de la Missa VI se repite en contextos angélicos, y oraciones como la de la Missa XIV se adaptan para invocar a los ángeles.1 En el Missal Romano, una oración aptada para los ángeles omite «Domine» pero incluye voces como «precibus», halladas en la octava de los apóstoles.2 Estas variaciones litúrgicas ilustran la evolución hacia el modo VIII, donde la humildad y la alabanza angélica se entrelazan, como en las reflexiones de San Bernardo de Claraval sobre la reconciliación con ángeles mediante signos ocultos de penitencia.5

Estructura musical y textos

La Misa VIII se distingue por su modo hipomixolidio VIII, de tono mayor y festivo, ideal para expresar la gloria Dei proclamada por los ángeles. Sus componentes principales son:

Estas piezas, transcritas en notación cuadrada, se encuentran en códices gregorianos y se adaptan en misas votivas.1

Simbolismo teológico

Autores como San Bernardo enfatizan la humildad de Cristo «ab angelis minoratus» (Sal 8,6), reflejada en la melodía que antepone lo débil de Dios a la fortaleza humana.6 San Beda el Venerable comenta que Dios no perdonó a los ángeles pecantes, reservándolos para el juicio, contrastando con la salvación de los justos.7 Así, la Misa VIII invita a la pureza de corazón para reconciliarse con Dios, ángeles y hombres.5

Uso litúrgico en la tradición católica

En la forma extraordinaria del Rito Romano (Misal de 1962), la Misa VIII es la más frecuente para domingos y fiestas, especialmente en la Missa votiva de angelis.1 También aparece en el Novus Ordo en opciones gregorianas. Su empleo se extiende a:

En el Sacramentarium Gelasianum, oraciones afines se usan en el Natal de San Pablo.1

Jerarquía angélica en la liturgia

Hugo de San Víctor alude a las hierarchías angélicas (principados, arcángeles, ángeles) en su exégesis, conectando con la contemplación litúrgica de la Misa VIII.8 San Beda nota la sublimación de Cristo sobre los ángeles tras la Resurrección.9

Influencia cultural y grabaciones modernas

La Misa VIII ha inspirado coros como los de Solesmes y grabaciones del Pueri Cantores. Su simplicidad la hace accesible para parroquias, fomentando la participación activa según Sacrosanctum Concilium. En España, se canta en catedrales como la de Toledo durante fiestas angélicas.

Controversias y adaptaciones

Aunque fiel a la tradición, algunas ediciones modernas alteran textos (ej. omisión de «Domine» en oraciones angélicas). Fuentes recientes priorizan el Missal Romano sobre variantes gregorianas.1 No hay divergencias doctrinales, pero se enfatiza la precedencia de sacramentarios leoninos.4

En resumen, la Misa VIII De Angelis encapsula la alabanza angélica en la Eucaristía, arraigada en sacramentarios antiguos y enriquecida por la espiritualidad patrística, invitando a los fieles a unirse al coro celestial mediante su canto jubiloso y teología humilde.

Citas

  1. F. e. sp., Papa León el Grande. Liber Sacramentorum Romanæ Ecclesiæ (El libro de los Sacramentos de la Iglesia Romana), § 18 (1865). 2 3 4 5 6 7

  2. Post infirmitatem, Papa León el Grande. Liber Sacramentorum Romanæ Ecclesiæ (El libro de los Sacramentos de la Iglesia Romana), § 16 (1865). 2 3

  3. F. c. sp., Papa León el Grande. Liber Sacramentorum Romanæ Ecclesiæ (El libro de los Sacramentos de la Iglesia Romana), § 17 (1865). 2

  4. XV, Papa León el Grande. Liber Sacramentorum Romanæ Ecclesiæ (El libro de los Sacramentos de la Iglesia Romana), § 15 (1865). 2 3

  5. Aliæ s. Bernardi sententia (149), Bernardo de Clairvaux. Sententiæ (Sentencias), § 3 (1854). 2

  6. Bernardo de Clairvaux. Sermones in Cantica (Sermones sobre el Cantar de los Cánticos), § 237 (1854). 2

  7. Beda el Venerable. Expositio super Epistolas catholicas (Exposición sobre las Epístolas católicas), § 18 (1850).

  8. Liber nonus, Hugo de San Víctor. Appendix: Exegetica dubia in Scripturam sacram — Allegoriae in Novum Testamentum: Liber IX (Apéndice: Obras exegéticas dudosas sobre la Sagrada Escritura — Alegorías en el Nuevo Testamento: Libro IX), § 1 (1854).

  9. Caput IV, Beda el Venerable. Expositio super Epistolas catholicas (Exposición sobre las Epístolas católicas), § 14 (1850).