La expresión Misa VIII no identifica una misa con textos propios de una celebración concreta, sino un conjunto de melodías destinadas a los textos invariables de la misa, es decir, al Ordinario de la misa. Este conjunto incluye el Kyrie, el Gloria, el Credo, el Sanctus, el Benedictus y el Agnus Dei. La tradición editorial denomina «misa» a la colección musical completa, aunque cada parte pueda utilizarse también de manera independiente.1
El número VIII procede de la clasificación adoptada por las ediciones modernas del Kyriale, especialmente por la edición vaticana de comienzos del siglo XX. La numeración facilita la localización de las piezas y permite distinguirlas de otras series del Ordinario. No constituye una datación de la composición ni indica que la misa ocupe el octavo lugar en la historia del canto romano.
El título De Angelis alude al uso litúrgico tradicional de esta misa en celebraciones relacionadas con los ángeles. En la práctica histórica de los libros litúrgicos, las melodías del Kyriale recibieron nombres vinculados a fiestas, textos de tropos antiguos, categorías litúrgicas o asociaciones devocionales. En el caso de la Misa VIII, el título evoca el ámbito de las celebraciones angélicas, pero no convierte la serie en un formulario propio de una fiesta concreta.
