La llamada de Teresa de Calcuta
Teresa de Calcuta nació como Agnes Gonxha Bojaxhiu el 26 de agosto de 1910 en Skopie. A los dieciocho años ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como las Hermanas de Loreto, en Irlanda. Llegó a la India en enero de 1929 y emitió sus primeros votos religiosos en 1931 y los perpetuos en 1937. Durante diecisiete años enseñó y ejerció responsabilidades de dirección en una escuela de Loreto en Calcuta.1
El 10 de septiembre de 1946 experimentó lo que más tarde describiría como una «llamada dentro de la llamada»: una invitación interior a abandonar la vida conventual ordinaria de Loreto para servir a Cristo en los barrios más pobres de Calcuta. Tras un prolongado discernimiento y con la autorización eclesiástica correspondiente, dejó el convento el salir al encuentro de los necesitados.2
Antes de comenzar su apostolado, recibió formación básica en atención sanitaria con las Hermanas Médicas Misioneras de Patna. Después regresó a Calcuta y, en diciembre de 1948, inició su trabajo en los suburbios. Visitó familias, atendió a enfermos, cuidó a niños y comenzó a organizar escuelas y dispensarios.3
Fundación de la congregación
El arzobispo de Calcuta erigió oficialmente la congregación el 7 de octubre de 1950, en una pequeña capilla de Creek Lane. La nueva comunidad estaba formada por Teresa y sus primeras once compañeras y nació inicialmente como congregación de derecho diocesano.2
El propósito fundacional consistía en saciar la sed infinita de Jesucristo en la cruz por el amor de las almas, trabajando por la salvación y la santificación de los más pobres entre los pobres. La Santa Sede concedió a la congregación el Decretum laudis el 1 de febrero de 1965, con lo que adquirió el rango de congregación de derecho pontificio.2,1
La congregación creció rápidamente. A comienzos de la década de 1960, Madre Teresa envió religiosas a otras regiones de la India. En 1965 abrió una casa en Venezuela, seguida por fundaciones en Roma y Tanzania. Con el tiempo, las Misioneras de la Caridad establecieron comunidades en los cinco continentes.3





