La llamada de Dios (Éxodo 3 1‑15)
En el desierto, Moisés se acerca al arbusto encendido y oye la voz del Señor que le dice: «Quítate las sandalias, porque el lugar sobre el que estás es tierra santa» (Éxodo 3 5) y le revela su nombre: «Yo soy el que soy» (Éxodo 3 14)1. Este llamado marca el inicio de la misión libertadora de Moisés y muestra la iniciativa divina que invita al hombre a responder con fe y obediencia2.
La naturaleza de la zarza (simbolismo del fuego)
El fuego que arde sin consumirse se interpreta como la gloria inextinguible de Dios y la presencia del Espíritu Santo que protege y purifica. El Papa Juan Pablo II explicó que el fuego representa tanto el fascinosum (esplendor) como el tremendum (temor) de la santidad divina3. Así, la zarza se convierte en símbolo de la luz de Cristo que ilumina sin destruir4.

