Orígenes y fundación benedictina
El monasterio se estableció en el siglo IX bajo la regla de San Benedicto, convirtiéndose rápidamente en un refugio de oración y estudio para los monjes benedictinos1. A lo largo de los siglos, la comunidad ha mantenido su carisma fundacional, dedicándose a la liturgia, la contemplación y la acogida de peregrinos1.
Desarrollo a lo largo de los siglos
Durante diez siglos, Montserrat se consolidó como un centro de potente espiritualidad y cultura en Cataluña, atrayendo a nobles, científicos y santos que dejaron su huella en la historia del lugar2. Entre los religiosos que pasaron por el monasterio destacan figuras como San Juan de Mata, San Pietro Nolasco y San Antonio de Peñafort, cuyo legado sigue presente en la memoria colectiva del santuario3.

