Voluntad natural y elección
La argumentación de Máximo distinguía entre la voluntad natural y la elección. La voluntad natural es la capacidad de querer propia de una naturaleza racional; por ello, pertenece tanto a la naturaleza humana como a la divina. La elección, en cambio, es el acto concreto de decidir. Esta distinción permitía sostener que Cristo posee voluntad humana sin atribuirle pecado, vacilación moral ni oposición a Dios.
La diferencia entre dos voluntades tampoco implica contrariedad entre ellas. En Cristo, la voluntad humana es verdaderamente humana, pero actúa en plena conformidad con la voluntad divina. La oposición pecaminosa no forma parte de la naturaleza humana como tal, sino de una condición contraria a ella. Por eso, la humanidad de Cristo no queda disminuida por su obediencia perfecta al Padre.
La agonía de Jesús
Un pasaje central de la controversia fue la oración de Jesús en Getsemaní: «No se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22,42). Para Máximo, estas palabras expresan una voluntad humana auténtica. Jesús acepta libremente la pasión y manifiesta su obediencia al Padre; esa obediencia presupone que posee una voluntad humana capaz de querer.
La voluntad humana de Cristo no se opone a la divina como si hubiese en él una rebelión o un conflicto moral. La diferencia entre ambas expresa la integridad de sus dos naturalezas; su acuerdo manifiesta la unidad de la persona de Cristo y la perfecta obediencia de su humanidad. Confundir diferencia con oposición fue uno de los errores conceptuales que alimentó la controversia.,
La posición del papa Honorio I
El papa Honorio I intervino en la disputa mediante una respuesta a Sergio. Su postura se centró en evitar que se atribuyera a Cristo una voluntad desobediente o contraria a la divina. El problema de su intervención radicó en que no aclaró adecuadamente la cuestión ontológica planteada: si Cristo poseía realmente una voluntad humana natural. Una interpretación histórica distingue, por tanto, entre negar una voluntad humana en Cristo y negar que sus voluntades pudieran estar enfrentadas.,
El tercer Concilio de Constantinopla condenó posteriormente a varios defensores del monotelismo y también incluyó a Honorio entre quienes recibieron censura en el contexto de la controversia. La intervención de Honorio ha sido objeto de debate histórico y teológico; no debe reducirse sin más a una formulación deliberada y plenamente desarrollada de la doctrina monoteleta.,