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Monte Garizim

Monte Garizim
Monte Gerizim con vistas a la ciudad palestina de Nablus en Cisjordania, visto desde el Monte Ebal, julio de 2020. Fotografía de Samaria Tourism. Original, יאיר דב, CC BY-SA 4.0 📄

El Monte Garizim, situado en la antigua región de Samaria, es una montaña de gran relevancia en la tradición bíblica y en la historia religiosa del pueblo de Israel. En el Antiguo Testamento, se destaca como el lugar designado para proclamar las bendiciones divinas sobre el pueblo obediente a la Ley de Dios, en contraste con el Monte Ebal, escenario de las maldiciones por desobediencia. Los samaritanos lo consideraron su centro sagrado, erigiendo un templo en oposición al de Jerusalén, lo que generó una prolongada controversia con los judíos. En el Nuevo Testamento, aparece en el encuentro de Jesús con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob, donde Cristo revela que la verdadera adoración no se limita a lugares geográficos, sino que debe realizarse en espíritu y en verdad. La tradición católica, a través de Padres de la Iglesia como San Agustín y Santo Tomás de Aquino, interpreta estos eventos como una prefiguración de la universalidad del culto cristiano, superando divisiones étnicas y locales.1,2,3,4

Tabla de contenido

Geografía y contexto histórico

El Monte Garizim se eleva a unos 881 metros sobre el nivel del mar, cerca de la ciudad de Siquem (actual Nablus o Neápolis), en la actual Cisjordania. Forma parte de una cadena montañosa que incluye el cercano Monte Ebal, y ambos dominan el valle donde se encuentra el pozo de Jacob, mencionado en el Evangelio de Juan. Esta ubicación estratégica lo convirtió en un punto de referencia para los viajes entre Galilea y Judea.5,6

En la antigüedad, la región de Samaria fue habitada por los israelitas del norte tras la división del reino unificado de Salomón. Tras la conquista asiria en el siglo VIII a.C., la población mixta dio origen a los samaritanos, un grupo que preservó una versión del Pentateuco pero rechazó los profetas posteriores y el templo de Jerusalén. Para ellos, el Monte Garizim era el lugar elegido por Dios para el culto, basado en interpretaciones de textos mosaicos.6

El Monte Garizim en el Antiguo Testamento

Mandatos mosaicos y la ceremonia de bendiciones y maldiciones

La primera mención significativa del Monte Garizim aparece en el libro del Deuteronomio, donde Moisés instruye al pueblo de Israel sobre la entrada en la Tierra Prometida. Dios promete prosperidad —lluvias abundantes, cosechas fértiles y victoria sobre los enemigos— si el pueblo obedece sus mandamientos, pero advierte de maldiciones como sequías y derrota si se aparta de Él. Moisés ordena que, al cruzar el Jordán, se coloquen piedras encaladas en el Monte Ebal con las palabras de la Ley, se construya un altar de piedras sin labrar y se proclamen las bendiciones desde el Gerizim y las maldiciones desde el Ebal.1,3

Las tribus de Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín debían situarse en el Gerizim para las bendiciones, mientras que Rubén, Gad, Asher, Zabulón, Dan y Neftalí lo harían en el Ebal para las maldiciones. Los levitas recitarían doce maldiciones específicas contra idolatría, deshonra a los padres, injusticias sociales, adulterio, homicidio y desobediencia a la Ley, respondiendo el pueblo con «¡Amén!». Esta ceremonia subraya la centralidad de la obediencia a la Alianza como condición para la bendición divina.3

Cumplimiento en el libro de Josué

El libro de Josué relata el cumplimiento de estas instrucciones. Tras la conquista de Hai, Josué construyó el altar en el Ebal, ofreció holocaustos y sacrificios de comunión, y escribió la Ley en las piedras. Todo Israel —incluidos extranjeros, ancianos, oficiales y jueces— se dividió entre ambos montes, y Josué leyó todas las palabras de la Ley, bendiciones y maldiciones, sin omitir nada, ante la presencia del Arca de la Alianza.2

Este acto no solo ratificó la Alianza mosaica, sino que simbolizó la posesión de la Tierra Prometida bajo la fidelidad a Dios. La tradición católica ve en ello una prefiguración de la liturgia eucarística, donde se renueva la Alianza mediante la Palabra y el sacrificio.2

Otras referencias bíblicas

En el libro de los Jueces, Jotam, hijo de Gedeón, se sube al Gerizim para pronunciar una parábola de los árboles contra Abimelec, rey usurpador de Siquem. Esta narración denuncia la ambición humana y exalta la humildad, recordando la proximidad del monte a eventos de infidelidad israelita.7

El Monte Garizim en la tradición samaritana

Los samaritanos elevaron el Gerizim al estatus de monte santo exclusivo. Tras el exilio babilónico, Sanbalat, suegro de un sacerdote expulsado de Jerusalén, construyó un templo en su cima alrededor del siglo V a.C. Este santuario rivalizó con el de Sion, atrayendo a disidentes judíos y resistiendo hasta su destrucción por Juan Hircano en 128 a.C.6

Los samaritanos argumentaban que sus padresAbraham, Jacob y los hijos de Israel— habían adorado allí, citando supuestos sacrificios de Isaac y las bendiciones mosaicas. Rechazaban Jerusalén por considerarla elegida solo temporalmente. Esta división se profundizó con el tiempo, llevando a mutuas exclusiones.4,8

El Monte Garizim en el Nuevo Testamento

El encuentro con la mujer samaritana

El Evangelio de Juan (4,1-42) sitúa a Jesús en las faldas del Gerizim, junto al pozo de Jacob en Siquem. La mujer samaritana plantea la controversia: «Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que Jerusalén es el lugar donde se debe adorar» (Jn 4,20). Jesús responde que llega la hora en que los verdaderos adoradores lo harán en espíritu y en verdad, no en Gerizim ni en Jerusalén, anunciando el fin de la adoración localizada y el inicio del culto universal en el Espíritu Santo.4,8

Santo Tomás de Aquino destaca la diligencia espiritual de la mujer, que pregunta sobre lo divino en vez de lo mundano, y explica la disputa: samaritanos apelaban a los patriarcas, judíos a los profetas. Cristo resuelve la tensión revelándose como el lugar definitivo de adoración.4

Interpretaciones patrísticas y medievales

Comentarios de los Padres de la Iglesia

San Jerónimo, en su Carta a Eustoquio, describe el paso de Santa Paula por el Gerizim, cerca del pozo, y menciona demonios atormentados ante tumbas de santos en la región, evocando la victoria cristiana sobre paganismo y herejías samaritanas.5

En las Reconocimientos de Clemente, Santiago y Juan refutan a un samaritano que defiende el Gerizim contra Jerusalén y niega la resurrección, vinculando la aceptación de Jesús como Profeta mosaico con el abandono de ese error.9

San Agustín, en su Tratado sobre Juan, critica la ignorancia mutua de judíos y samaritanos, inflados por lugares físicos sin el «Esposo» (Cristo), prefigurando la Iglesia como verdadero templo.10

Santo Tomás de Aquino

Aquino resuelve la objeción sobre los «padres» samaritanos: posiblemente alude a Jacob en Siquem o a las bendiciones de Deuteronomio 11 (aunque cita erróneamente Deut 6). Enfatiza que la mujer reconoce a Cristo como profeta por revelar lo oculto, elevando el diálogo a lo escatológico.8

Significado teológico en el catolicismo

Desde la perspectiva católica, el Monte Garizim ilustra la transitoriedad de los lugares sagrados frente a la permanencia de la Alianza. Las bendiciones mosaicas prefiguran las del Sermón de la Montaña y la Bienaventuranza eterna. La disputa samaritano-judía resuelta por Cristo enseña que la liturgia cristiana trasciende geografía: el tabernáculo eucarístico es el nuevo Gerizim de bendición universal.1,4

La Iglesia ve en la mujer samaritana un modelo de conversión, llevando a muchos samaritanos a la fe (Jn 4,39-42), símbolo de la misión evangelizadora más allá de divisiones.6

Historia posterior y situación actual

Tras la destrucción del templo samaritano, Vespasiano fundó Neápolis cerca de Siquem. Adriano restauró un santuario pagano en el Gerizim dedicado a Júpiter. En el siglo V, tras ataques samaritanos, el emperador Zenón cedió el monte a los cristianos, que erigieron una iglesia mariana.6

Hoy, unos 150 samaritanos mantienen rituales en el Gerizim durante la Pascua, sacrificando corderos. Para los católicos, el sitio evoca la samaritanía evangélica, con peregrinaciones posibles desde Nablus. La Enciclopedia Católica (1913) lo vincula a la primitiva comunidad cristiana en la zona, incluyendo a San Justino Mártir.6,11

En resumen, el Monte Garizim trasciende su rol geográfico para encarnar la tensión entre Ley y Evangelio, culminando en la adoración cristiana libre de ataduras locales, fiel a la enseñanza de Cristo sobre el verdadero culto.

Cuadro resumen

Cuadro resumen
NombreMonte Garizim
CategoríaLugar sagrado
Descripción BreveMontaña en la antigua Samaria, centro sagrado samaritano y sitio mencionado en la Biblia.
Ubicacióncerca de la ciudad de Siquem (actual Nablus o Neápolis), Cisjordania
CiudadSiquém (Nablus)
RegiónSamaria, Cisjordania
PaísPalestina (Cisjordania)
Tipo de LugarMonte
Contexto HistóricoDestacado en el Antiguo Testamento como sitio de bendiciones (Deuteronomio) y maldiciones (Monte Ebal); templo samaritano construido siglo V a.C.; destruido por Juan Hircano en 128 a.C.; mencionado en el Nuevo Testamento en el encuentro de Jesús con la mujer samaritana (Juan 4).
Importancia HistóricaCentro de la religiosidad samaritana, fuente de controversia con los judíos y referencia bíblica que ha influido en la teología católica sobre la universalidad del culto.
SignificadoPrefiguración católica de la universalidad del culto cristiano y de la liturgia eucarística como nuevo 'Gerizim' espiritual.
Interpretación TradicionalPadres de la Iglesia como San Agustín y Santo Tomás de Aquino ven en el monte una prefiguración de la alianza y de la adoración en espíritu y verdad.
Referencias BíblicasDeuteronomio 11‑27; Josué 8; Jueces 9; Juan 4,14‑20.
Personas RelacionadasSan Agustín, Santo Tomás de Aquino, San Jerónimo, San Justino Mártir, Jesús, mujer samaritana.
Fecha de Fundaciónsiglo V a.C. (construcción del templo samaritano)
Fecha128 a.C. (destrucción del templo por Juan Hircano)

Citas y referencias

  1. La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, §Deuteronomio XI (1993). 2 3
  2. La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, §Josué VIII (1993). 2 3
  3. La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, §Deuteronomio XXVII (1993). 2 3
  4. Capítulo IV, Tomás de Aquino. Comentario sobre Juan, § IV: XX (1272). 2 3 4 5
  5. Eusebio Sofrónio Jerónimo (Jerónimo de Estridón o San Jerónimo). Carta CVIII – A Eustochio, § XIII (404). 2
  6. Sichem, The Encyclopedia Press 🔗. Enciclopedia católica, §Sichem (1913). 2 3 4 5 6
  7. La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, §Jueces IX (1993).
  8. Capítulo IV, Tomás de Aquino. Comentario sobre Juan, § IV (1272). 2 3
  9. Samaritano refutado, Clemente de Roma. Reconocimientos de Clemente, §Libro I. Capítulo LVII.
  10. Agustín de Hipona. Tratado XV Juan IV: 1‑42, § XXIII.
  11. Enciclopedia católica, The Encyclopedia Press 🔗. Enciclopedia católica (1913).



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