La finalidad inmediata de una empresa consiste en producir bienes o prestar servicios que respondan a necesidades reales. La actividad empresarial también organiza trabajo productivo y crea riqueza de manera sostenible. Estas tres dimensiones forman un conjunto inseparable: bienes buenos, trabajo digno y riqueza justa.
Producción de bienes y servicios útiles
Una empresa contribuye al bien común cuando ofrece productos y servicios verdaderamente útiles y respeta la verdad sobre aquello que vende. La responsabilidad empresarial exige evitar:
- Productos defectuosos o peligrosos.
- Publicidad engañosa.
- Prácticas que exploten la vulnerabilidad del consumidor.
- Servicios que fomenten deliberadamente conductas gravemente perjudiciales.
- Ocultación de riesgos relevantes.
- Estrategias destinadas a crear necesidades artificiales mediante manipulación.
La empresa debe prestar una atención especial a las personas pobres, excluidas o incapaces de acceder normalmente a determinados bienes y servicios. La actividad económica adquiere una dimensión solidaria cuando elimina obstáculos que impiden la participación de los más vulnerables.
Organización del trabajo
La empresa debe ofrecer un trabajo que permita a la persona desarrollar sus capacidades, asumir responsabilidades y colaborar con otros. El trabajo no representa un simple coste de producción, porque expresa la actividad de una persona dotada de inteligencia, libertad y dignidad.
La organización empresarial ha de evitar la humillación, la discriminación, la explotación y la reducción del trabajador a instrumento productivo. Una empresa puede presentar resultados financieros positivos y, al mismo tiempo, vulnerar gravemente la dignidad de quienes trabajan en ella.
Creación de riqueza
La creación de riqueza posee un sentido más amplio que la obtención de ingresos monetarios. Incluye el bienestar material, psicológico, moral y social de las personas, así como la prosperidad de las comunidades y la protección de la casa común.
La empresa crea riqueza cuando combina responsablemente el trabajo, el capital, la iniciativa, la técnica y los recursos naturales para proporcionar bienes, servicios y oportunidades laborales. La distribución de esa riqueza debe respetar la justicia y reconocer la aportación de los distintos participantes.