La Iglesia Católica reconoce una amplia variedad de movimientos, cada uno con sus propias características, objetivos y métodos apostólicos,. Estos pueden clasificarse de diversas maneras, aunque a menudo se superponen en sus funciones.
Acción Católica
La Acción Católica es una forma de apostolado laico que ha tenido un desarrollo significativo, especialmente en el pasado,. Se enfoca en la evangelización de diversos entornos sociales y en tener un impacto cristiano en la sociedad. El Papa Pío X describió la Acción Católica como el conjunto de obras sostenidas y promovidas principalmente por laicos católicos, cuya forma varía según las necesidades de cada país, y que siempre ha ayudado a la Iglesia. Ejemplos de Acción Católica incluyen la Juventud Agrícola Católica (JAC), la Juventud Estudiantil Católica (JEC) y la Juventud Obrera Católica (JOC).
Movimientos Carismáticos
Los movimientos carismáticos, como la Renovación Carismática Católica, son un don particular del Espíritu Santo para la Iglesia en nuestro tiempo,. Estos movimientos enfatizan una experiencia viva con Jesús, la fidelidad a Dios a través de la oración personal y comunitaria, la escucha confiada de la Palabra y un redescubrimiento vital de los sacramentos. El Papa Juan Pablo II ha elogiado a la Renovación Carismática por los muchos frutos que ha dado en la vida de la Iglesia, como el aumento de la sed de santidad y el surgimiento de vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa,.
El Papa Francisco ha destacado que la Renovación Carismática no es un movimiento en el sentido sociológico común, sino una corriente de gracia para todos los miembros de la Iglesia. Subraya la importancia de compartir el «Bautismo en el Espíritu» con toda la Iglesia y de trabajar por la unidad de los cristianos a través del ecumenismo espiritual.
Movimientos de Caridad y Servicio Social
Muchos movimientos católicos se centran en el servicio a los demás, especialmente en la ayuda caritativa y la promoción humana,. Estos movimientos buscan defender la dignidad de cada persona, convencidos de que el bien común no puede separarse del bien específico de cada individuo.
Un ejemplo histórico es el movimiento Sillon en Francia (1894-1910), que se asemejaba al Catholic Worker Movement (Movimiento del Trabajador Católico) fundado en Estados Unidos en 1933 por Peter Maurin y Dorothy Day. El Catholic Worker Movement, con sus «reuniones de los viernes por la noche» y su enfoque en la acción social, reflejaba la filosofía y práctica de Maurin, quien había pertenecido al Sillon. El Sillon fue finalmente condenado por el Papa Pío X en 1910, quien señaló que era un error vincular el catolicismo a una forma particular de gobierno.
Otro ejemplo es el Catholic Land Movement (CLM), formado en Glasgow, Escocia, en 1929, que buscaba fomentar un agrarianismo católico como alternativa al industrialismo. Este movimiento, asociado con el Distributismo, abogaba por la proliferación de la propiedad de la tierra y se oponía tanto al capitalismo como al socialismo.
Otros Movimientos y Asociaciones
Existen también movimientos centrados en la educación de los jóvenes, la preparación de los hogares, el apoyo a la vida familiar, y la promoción de la vida espiritual de sus miembros. Las congregaciones y cofradías también son formas de asociación que pueden ayudar a profundizar y perseverar en el apostolado.