La muceta tiene un corte corto y amplio: cubre los hombros y la parte superior de los brazos, pero no baja más allá de los codos. La abertura frontal permite llevarla sobre otras prendas y puede cerrarse con una hilera de botones pequeños. En la parte posterior lleva a veces una capucha muy pequeña, de carácter decorativo, que no debe confundirse con una capucha funcional destinada a cubrir la cabeza.1,2
Por su aspecto, la muceta se parece a otras prendas eclesiásticas de capa, aunque su longitud y su capucha reducida le dan una silueta propia. También guarda relación formal con la almutia, una antigua prenda coral de los canónigos, que podía tener una amplia esclavina y adornos de piel. La muceta, sin embargo, es más corta y su capucha tiene una función puramente ornamental.1,2
